ELDORADO. Para los investigadores no quedan dudas. El testimonio de los testigos, el hallazgo de la presunta arma homicida a metros de su vivienda y también de una remera ensangrentada en ese lugar apuntan directamente contra Joel (16), el adolescente acusado de matar de dos puntazos en el pecho a Esteban Adrián Peralta (16) a la salida de un boliche, en pleno centro de Eldorado.Una remera blanca, de rayas verdes y violetas, manchada con sangre. Esa es la última prueba que termina de abonar la teoría de los detectives de la Unidad Regional III. La prenda fue hallada en el departamento del barrio Eldorado III, en el kilómetro 10, donde los investigadores descubrieron además que el presunto homicida vivía solo, sin sus padres, en total estado de abandono.PRIMERA EDICIÓN pudo saber que la prenda fue hallada en la mañana del sábado, pocas horas después del hecho, en ese lugar. Allí también se procedió a la demora de Joel y de otros tres muchachos que se habían escondido en el lugar, pensando quizás que la Policía nunca los encontraría.En un espacio verde, a metros del departamento, los uniformados ya habían dado con un cuchillo tipo sevillana de diez centímetros de hoja, con manchas de sangre y envuelto en papeles. Esas dos pruebas junto al testimonio de testigos termina de acorralar al menor de edad en relación con la autoría del hecho. Todos esos elementos serán examinados ahora por hombres de Criminalística de la UR-III.Sin embargo, más allá de esos elementos de prueba, hay otro aspecto que llamó poderosamente la atención de los investigadores, que tiene que ver con la vida que llevaba el presunto autor del crimen.Pese a que tiene apenas 16 años, Joel vivía solo en la vivienda que le habían dejado sus padres. Al parecer, el progenitor se había ido del lugar hace algún tiempo y meses atrás la mujer siguió su mismo camino y se radicó en Montecarlo.Increíblemente, el muchachito vivía en total estado de abandono. “Encontramos cajas de vino, botellas de cerveza, muebles rotos, anafes, colchones viejos tirados en el piso, tres o cuatro netbooks. Todo desordenado”, graficó una fuente sobre la situación que se encontró en el lugar. Para los detectives, la casa era utilizada quizás como “aguantadero”. Todo es materia de investigación.Joel permanecía demorado anoche a disposición del Juzgado Correccional y de Menores de Eldorado. Los otros once individuos aprehendidos preventivamente por la Policía lentamente recuperaron la libertad en las últimas horas, no sin antes declarar en sede policial.Lo ya dicho, los detectives consideraban ayer una certeza el hecho de que fue Joel quien acuchilló a Peralta en la madrugada del último sábado en pleno microcentro eldoradense.Fue alrededor de las 5.30 que se produjo una gresca de proporciones entre dos bandos de adolescentes a la salida de un boliche de avenida San Martín y Cuyo. Hubo corridas y Peralta habría sido abordado por el presunto autor a unos 300 metros, en el paseo peatonal de la cooperativa. Tras recibir dos puntazos en el pecho, uno de los cuales le afectó el corazón, cayó herido de muerte sobre calle Claudio Rodrigo, entre San Martín y Malvinas Argentinas. Falleció al llegar al hospital Samic.En las últimas horas el informe de autopsia confirmó la causa de la muerte. “Muerte por paro cardiorrespiratorio traumático, shock hipovolémico por arma blanca”, se lee en el documento, tal como había anticipado ayer este medio.Sobre las causas de la gresca, estaría acreditado que se enfrentaron bandos de los barrios 20 de Junio (Kilómetro 3) y del complejo habitacional Eldorado III (Kilómetro 10). De todas maneras, aún no están claros los motivos. La principal hipótesis de los investigadores es que todo se inició por una joven y, además, que el fin de semana anterior los dos grupos ya habían discutido. Dolor en las redesy pedido de justiciaEn las redes sociales eran multitudinarios los mensajes de dolor tras la muerte de Peralta. “Qué feo fue verte ahí, por momentos pensaba que estabas durmiendo y que en algún momento ibas a despertar”, escribió uno de sus allegados en Facebook, donde abundaban las imágenes “de perfil” con el tradicional listón negro en señal de luto.“Todavía no caigo, y se mezclan en mí un sinfín de sentimientos que van de la indignación a la tristeza; tristeza por tan lamentable perdida, no sé que pensar, ni que creer”, se lee en otro de los tantos comentarios.Mientras ayer se despedía al adolescente en un cementerio local, comenzaban a circular por las mismas redes sociales las primeras imágenes en pedido de “justicia por Esteban Peralta”.El episodio refleja una vez más la extrema violencia en la que está inmersa la juventud: en innumerables mensajes varios pedían “preparar” una venganza tras el crimen.




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