SAN VICENTE. Salvó su vida de milagro, aunque podría perder un ojo. Ese es el triste saldo que le dejó a un abuelo de 71 años el feroz asalto del que fue víctima, a manos de dos delincuentes que lo sorprendieron mientras descansaba en su vivienda de Picada Progreso, lo maniataron y le dispararon en la cabeza, en un accionar impiadoso.Según pudo saber PRIMERA EDICIÓN, la víctima permanecía internada hasta anoche en un centro asistencial del centro de la provincia bajo pronóstico reservado, con graves lesiones que le podrían provocar la pérdida de un ojo.Fuentes policiales informaron que todo tuvo lugar en la chacra de la víctima, emplazada en Picada Progreso, a la altura del kilómetro 1.281 de la ruta nacional 14, en jurisdicción de San Vicente.La víctima, identificada oficialmente por la Policía de Misiones como Pablo G. (71), al parecer descansaba cuando escuchó ruidos extraños. Despertó inmerso en una pesadilla: dos delincuentes lo rodeaban y amenazaban con armas de fuego.Siempre según versiones oficiales, los forajidos le exigían la inmediata entrega de dinero en efectivo a cambio de perdonarle la vida. Fue en ese lapso que, pese a la avanzada edad de la víctima, no tuvieron piedad y lo ataron de pies y manos.Y entonces, en medio de un contexto que es materia de investigación, aunque tenían totalmente reducido al dueño de casa, uno de los irascibles le disparó a la cabeza, quizás porque no lograron hallar efectivo en el inmueble y debieron marcharse con las manos vacías.“Un milagro”En total estado de shock y pese a la lesión recibida, el abuelo logró liberarse de las ataduras y procurar auxilio. En pocos minutos, efectivos de la comisaría seccional Primera y de la Unidad Regional VIII de San Vicente llegaron a la escena y tramitaron la evacuación del propietario de la chacra.En el centro médico donde fue atendido, los médicos diagnosticaron que había sufrido “herida de arma de fuego en región ocular y lesiones contusas en miembros inferiores y superiores”, por lo que se sospecha que también pudo haber sido golpeado por los malandras.Ante esta situación, el abuelo fue derivado de manera urgente al hospital Samic de Oberá, donde al cierre de esta edición permanecía internado bajo pronóstico reservado. Allí los profesionales de la salud no se explicaban cómo el hombre había logrado escapar de una muerte prácticamente segura. “Se trató de un milagro”, le contó una fuente a este diario.Ante los datos aportados por la víctima, efectivos de la Primera y de la Brigada de Investigaciones de San Vicente iniciaron su trabajo con el objetivo de dar con los autores del hecho. Para ello también resultaba trascendental el resultado de las pericias realizadas por los especialistas en Criminalística.





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