OTTAWA, Canadá (AFP-NA). El país tomó conciencia de que el extremismo islamista puede golpearla directamente, luego de dos ataques en tres días contra militares y el Parlamento perpetrados por tiradores con ideas cercanas al yihadismo.Los habitantes de Ottawa intentaban ayer volver a la normalidad a pesar de la fuerte presencia policial tras el drama ocurrido el miércoles en pleno centro, cuando un hombre disparó y mató a un soldado antes de ingresar al Parlamento, donde fue abatido por el jefe de seguridad del sitio.El Parlamento retomó ayer su trabajo con un homenaje al jefe de seguridad, guardó un minuto de silencio y entonó el himno. Mientras tanto, en Ottawa y muchas otras ciudades canadienses, las banderas permanecieron a media asta.El nerviosismo, no obstante, seguía siendo palpable. Cuando el primer ministro Stephen Harper estaba a punto de ingresar a su automóvil para ir al Parlamento luego de visitar el monumento donde el soldado fue asesinado, la policía acorraló a punta de pistola a un sujeto que se encontraba cerca suyo.Diputados y senadores desfilaron delante del monumento a los caídos, donde algunos también depositaron coronas de flores en memoria del soldado Nathan Cirillo, de 24 años, abatido el miércoles por Michael Zehaf-Bibeau, un canadiense de 32 años.“Como hombre con su mismo color de tez, estoy triste y al mismo tiempo tengo miedo de las repercusiones de estos ataques”, dijo a la AFP Mazin al-Rasheed, quien se encontraba cerca del Parlamento. “Espero que la gente permanezca en calma y no le gane el miedo”.“Me desperté esta mañana igual que siempre. La vida continúa”, dijo por su parte Chris McLachlan, quien se dirigía a su trabajo cerca del Parlamento.El ataque del miércoles se sumó al perpetrado el lunes por Martin Rouleau-Couture, un joven de 25 años que arrolló con su vehículo a un militar y fue abatido luego por la policía en un poblado cerca de Montreal.La muerte de los dos militares plantea muchas interrogantes sobre las motivaciones de los tiradores, aún poco claras.Los dos habían abrazado las ideas yihadistas y estaban en la lista de los 90 individuos clasificados como de riesgo por los servicios de inteligencia. A ambos se les había privado de sus pasaportes para evitar que se sumaran a los combatientes yihadistas en Medio Oriente.Michael Zehaf-Bibeau tenía la personalidad más próxima a la de un delincuente que de un verdadero yihadista. Este canadiense de 32 años había tenido algunos altercados con la Justicia, pero sin involucrarse en crímenes grandes. Los medios locales lo describen como un joven perdido que en cierto momento se acercó a la religión.La comunidad musulmana canadiense se desmarcó de los hechos inmediatamente. El iman Sikander Hasni, de la asociación musulmana Kanata, condenó los ataques y reconoció que hay “una función que cumplir” ya que hay “personas que se casan con ideas violentas y sobre todo se vuelcan hacia una radicalización violenta”.Este responsable de la mezquita de Ottawa admitió, no obstante, cierta impotencia. “A veces no hay gran cosa que hacer (…) para jóvenes adultos que sufren deficiencias mentales o se inclinan hacia la criminalidad”.Los ataques tienen lugar en momentos en que Canadá se involucra en la lucha antiyihadista en Irak como parte de la coalición internacional. Ayer, aviones de combate partieron de Quebec para unirse a una base canadiense en Kuwait.La determinación del Gobierno permanece intacta. La lucha contra el terrorismo se va a “redoblar”, prometió Harper en un discurso al país, que debe hacer frente al hecho de que, incluso al interior de sus fronteras, puede ser atacado.“Estaremos vigilantes, pero no andaremos con miedo. Seremos prudentes, pero no entraremos en pánico, y en lo que refiere a la gestión del gobierno, bueno, aquí estamos, en nuestros asientos, en nuestra cámara en el corazón mismo de nuestra democracia y trabajo”, dijo ayer.La reina Isabel II, jefa de Estado de Canadá, dijo por su parte que sus pensamientos están con los familiares de las víctimas de los ataques. “El príncipe Felipe y yo nos sentimos conmocionados y entristecidos por los acontecimientos”.Al pie de la letraMatar por sorpresa a un soldado de guardia ante un monumento, atropellar a militares en una carretera: los dos canadienses autores de los ataques realizados en los últimos días en Canadá aplicaron al pie de la letra las consignas de Al Qaeda y del grupo Estado Islámico (EI).Desde hace varios años, Al Qaeda exhorta a sus partidarios, en artículos y videos a través de Internet, a actuar sin esperar, sin órdenes precisas y sin organización que los entrene o apoye, glorificando de antemano a esos “héroes de la yihad individual”.Antes de que se abriera el frente sirio, era difícil y peligroso llegar a una “tierra de yihad”, donde las infraestructuras de las organizaciones islamistas, blanco de los bombardeos de aviones teledirigidos norteamericanos, tenían dificultades para acoger a voluntarios venidos de todo el mundo.Ya en 2010, en la revista yihadista en lengua inglesa Inspire que se publica desde Yemen, el convertido estadounidense Adam Gadahn (alias “Azzam el americano”) evocaba “los deberes de la yihad individual”.Poco después, en un video titulado “Ustedes sólo son responsables de ustedes mismos”, Gadahn afirmó: “los musulmanes de Occidente deben saber que están perfectamente situados para desempeñar un papel decisivo en la yihad contra los sionistas y los cruzados”.Las revistas yihadistas en línea publicaron abundantes recetas para fabricar bombas artesanales y listas de blancos, en primer lugar de los cuales figuran sistemáticamente los militares de las potencias occidentales, seguidos de los políticos y de lugares que simbolizan el poder en Estados Unidos y en sus países aliados. Y preconizan que todos los medios son buenos para atacarlos: dispararles con armas de guerra o de caza, apuñalarlos, poner bombas artesanales, expandir veneno, utilizar como arma un automóvil o un camión.En el número de Inspire de mayo de 2012, Abú Musab Al Suri, ideólogo de Al Qaeda, firma un artículo titulado “Experiencias yihadistas: los principales blancos de la yihad individual”, en el que da una lista por orden de prioridad de los objetivos que deben ser atacados: “Las principales personalidades políticas que hacen campaña contra el islam”, “los grandes blancos económicos” y “las bases y cuarteles militares”.“El muyahid debe practicar la yihad individual en su tierra, allí donde vive y reside, sin tener que afrontar las dificultades del viaje hacia las tierras en las que la yihad es posible”, sostiene, recalcando que “el enemigo e
stá en todas partes”.Hace unas semanas, el EI, que no obedece a Al Qaeda, instó también a los musulmanes a matar ciudadanos de los países miembros de la coalición que combate al grupo yihadista en Irak y Siria, en particular a estadounidenses y franceses.“Si pueden matar a un infiel norteamericano o europeo -en particular los malvados y sucios franceses- o un australiano o un canadiense (…) cuenten con Alá y mátenlo de cualquier manera”, declaró Abú Mohamed al Adnani, el portavoz del EI.Los expertos advierten desde hace tiempo sobre el peligro que representan esos individuos aislados que, aunque no están en condiciones de organizar ataques de envergadura, son imposibles de detectar cuando se muestran discretos antes de pasar a la acción.“Fue la revista Inspire la que empezó diciéndoles lo que tienen que hacer”, señala Louis Caprioli, subdirector a cargo de la lucha antiterrorista de los servicios internos de inteligencia franceses de 1998 a 2004.“Acuérdense del soldado que fue atropellado y luego degollado en Londres en 2013”, y ahora el grupo EI “ha renovado ese llamamiento”, comenta Caprioli.“¿Cómo neutralizarlos? Es muy difícil. Se necesita una legislación adaptada, medios preventivos”, agrega, señalando que los dos autores de los ataques en Canadá “habían sido detectados, sus pasaportes habían sido confiscados, pero la legislación canadiense no permite ir más allá”.“En casos como éstos, la única solución es detenerlos y encarcelarlos preventivamente”, sostiene, añadiendo que eso será posible en Francia a raíz de una nueva ley antiterrorista que estudia actualmente el Parlamento.





Discussion about this post