POSADAS. “Hay gente que se mata, tienen todo, su familia, gente sana, y se suicidan. Me da una bronca, porque yo hago todo lo que puedo para estar bien y tengo fe en que podré recibir el trasplante. Tengo muchas ganas de vivir”. Fredolino Schimmelfenning (42) de Jardín América, señala en estas palabras toda una declaración filosófica.Es que está dispuesto a ganar esta batalla. Pero para ello necesita de la buena voluntad y la solidaridad de los ciudadanos. Porque necesita recibir un riñón, pero ninguno de sus cuatro hermanos son compatibles (recordemos que en los trasplantes renales que son con donante vivo, se puede apelar a que los familiares sean los donantes). “Me hago diálisis peritoneal cuatro veces por día (ver recuadro) desde 2011 y estoy en lista de espera, y creo que voy a tener que seguir esperando mucho tiempo más porque la gente no se solidariza. Hay muchos que sí, pero hay otros que no”, señaló Fredy, como lo llaman sus allegados. En efecto, actualmente hay 600 pacientes en diálisis en Misiones. La opción por excelencia para mejorar su salud es el trasplante renal que desde 2011 se realiza en esta provincia. Pero ocurre que ha descendido la cantidad de donantes, entonces las perspectivas no son muy alentadoras y la espera se hace larga.“Supe de una mujer que se le había muerto su hijo, si ellos hubiesen querido, podrían haber donado sus órganos, pero ella dijo: ‘Si se muere mi hijo, que se mueran todos’. Pero yo creo que no es así”, dijo Fredy en diálogo con PRIMERA EDICIÓN.Se atiende en el Hospital Escuela de Agudos “Dr. Ramón Madariaga” con el doctor Villegas y con Marcelo Ferreyra, nefrólogo referente en la provincia. Toda una vidaEl hombre señaló que sus problemas de riñón comenzaron a los tres años. Fue entonces que el doctor Gómez de Maio le detectó un tumor y le sacaron uno de los riñones. “Después de eso yo seguí lo más bien hasta hace diez años, que comencé con fuertes dolores de cabeza y presión alta. A pesar de que consulté con un doctor y me hice análisis de sangre (en Jardín América) no me encontraron nada, entonces vine a consultar a Posadas, donde los estudios dieron que algo andaba mal en los riñones”.En 2011 lo operaron y le colocaron un catéter en la panza. Es un tubito del grosor de un sorbete por medio del cual se realiza él solo la diálisis, cada seis horas.“El sueño de mi vida: volver a trabajar”“Yo quiero estar bien para poder volver a trabajar. Desde los 17 años trabajo lavando autos Tenía mi propio lavadero pero tuve que cerrar porque no podía trabajar”, dijo.“Hoy tengo una pensión (por discapacidad) que no llega ni a dos mil pesos. Yo me siento con muchas ganas de trabajar y podría hacerlo tranquilamente en un lavadero, sólo que tengo que parar un rato para hacerme la diálisis que dura 40 minutos. Pero nadie te quiere contratar porque creen que eso es un obstáculo, que uno no puede trabajar, pero no es así”, recalcó. Por el contrario, buen ejemplo a la sociedad estaría dando aquel patrón que decida contratar a una persona con alguna discapacidad. “Yo soy feliz trabajando, me encanta mi trabajo, muchos me preguntan cómo me puede gustar lavar autos, y a mí me encanta. Quiero recibir el trasplante y volver a trabajar”, recalcó el hombre.La fe en Dios y el acompañamiento de Cristina, su pareja, son sin dudas las cosas que lo mantienen vivo. “Yo tengo mucha fe en Dios, muchas ganas de vivir, eso es algo espectacular. Pensar que hay gente que se mata, un hombre joven que tiene todo, salud, hijos sanos, se suicida y a mí me da una bronca. Porque yo quiero vivir”, finalizó. DiálisisperitonealLa diálisis peritoneal puede ser ambulatoria, como en el caso de Fredy, o clínica continua, que habitualmente se realiza por las noches, porque dura ocho horas, aproximadamente.La ambulatoria no requiere estar conectado a un aparato, sino que se hace por medio del catéter que es un tubo hueco flexible. Se realiza con una bolsa que contiene cerca de dos litros de un líquido llamado dializado que debe ingresar por el catéter al peritoneo, que es una fina membrana que recubre el abdomen. La solución permanece en el abdomen por un periodo de tiempo (40 minutos). Luego, se drena. De esta forma se logra reemplazar el trabajo que el riñón ya no puede realizar.Es una de las diálisis más sencillas, pero el catéter pude infectarse y por eso hay que mantenerlo controlado.





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