SAN IGNACIO. Los más de 400 niños de barrios carenciados que asisten a diario a esta escuela, así como sus padres y docentes, tenían la ilusión de que este aniversario -el número 114- lo festejarían con la escuela impecable. Pensaban que para el 15 de octubre ya no estarían más los escombros y paredes rotas que forman parte del paisaje desde hace más de dos años. Es que falta tan poco para que la escuela centenaria vuelva a quedar en condiciones dignas para estudiar y jugar que no querían perder las esperanzas. Pero lamentablemente la realidad es otra: el edificio, que está en refacciones desde hace cuatro años, sigue desarmado y sólo pueden utilizar la mitad del edificio.“Hemos viajado decenas de veces a Posadas, hemos hablado con autoridades del Ministerio de Educación, con el ministro (Luis) Jacobo, con funcionarios de la Dirección de Arquitectura y no podemos lograr que nos informen por qué las obras están detenidas”, explicó a PRIMERA EDICIÓN Rosa Silvero, directora del establecimiento.La única información que han podido obtener, de boca de algunos obreros que dejaron de ir a trabajar antes de las vacaciones de invierno, es que la empresa contratista quebró. “Decimos que es la empresa ‘Pajarito’, porque a pesar de que hicimos notas a todas las autoridades de (Ministerio de) Educación y de la Dirección de Arquitectura, no hemos logrado que nos informen qué empresa está realizando los trabajos, tampoco colocaron el cartel de obra”, explicó la directora.Dar clases entre escombros“Las clases las estamos dando como podemos. Tenemos grados paralelos con 60 chicos en el salón. Por ejemplo, los dos cuartos grados están en un mismo salón con las dos maestras, son como 60 chicos y la verdad es que es imposible dar clases así”, dijo Silvero. Es de suponer que con la llegada del verano y sus altas temperaturas, la tarea de dar clases sea aún más difícil. Y cabe recordar que el año pasado el inicio de clases se demoró casi un mes dado que eran seis los salones que estaban desmantelados y tuvieron que optar por dar clases en cuatro turnos. Ahora son cuatro las aulas que se deben terminar, además de la dirección y dos sanitarios (por el momento hay un baño de niñas y otro de varones, con cinco inodoros cada uno).Riesgo de robosEl espacio que quedó entre la nueva dirección y las aulas construidas quedó abierto, sólo separado con un tabique de madera que colocaron improvisadamente para evitar que los niños ingresen. Este espacio abierto hace que cada vez que llueve el agua ingrese directamente y luego inunde todos los salones. Y lo que es peor, dado que las condiciones de seguridad están debilitadas, ya han sufrido dos robos en lo que va del año.“No hemos podido recuperar nada porque estamos viendo cada día cómo podemos salvar los problemas que van surgiendo con el tema del edificio”, explicó una docente. Se hicieron las investigaciones policiales, pero no hubo novedades.A principios de septiembre les robaron el único televisor que les quedaba y que usaban para ver algunos materiales, también les sustrajeron tres reproductores de DVD y el grabador. En agosto, les habían robado la fotocopiadora, otro televisor y una estufa que estaba en la dirección.





Discussion about this post