POSADAS. Vecinos y comerciantes del barrio Alta Gracia y de la zona de la terminal de ómnibus de esta ciudad se reunieron recientemente para intentar avanzar en reclamos conjuntos en materia de seguridad, debido a los numerosos casos que se vienen registrando de arrebatos, robos en los domicilios y en plena vía pública, además de otras cuestiones como la falta de iluminación en varios sectores.Estuvieron presentes vecinos y propietarios de pequeños locales comerciales y de quioscos, pertenecientes a una amplia zona desde la avenida Santa Catalina e Ituzaingó hasta Quaranta y San Martín. “Son todas las chacras que, por un motivo u otro, quedan de paso para los que ‘peinan’ la zona buscando la oportunidad de robarse un celular, ingresando a los domicilios en los que no hay nadie o en los comercios. La mayor parte es jurisdicción de la seccional Décimotercera, que tiene sede en la chacra 240, y que queda bastante distante, lo que operativamente no es lo mejor”, opinó Juan Rivero, vecino presente en la reunión, a quien le robaron en tres oportunidades.La “zona caliente”, como la denominan los propios vecinos, alcanza unas doce chacras. “Es gente que llega de otros barrios, incluso vienen en colectivo y se bajan en la zona de la terminal. Nos fuimos organizando, nos pasamos los teléfonos y así podemos avisarnos cuando vemos a alguien en actitud sospechosa. No nos queda otra alternativa porque la Policía no puede estar permanentemente acá. Lo que hacen es robar, arrebatar en la zona e inmediatamente se van y toman un colectivo en la terminal, entonces enseguida se pierde referencia. Además andan con mochilas, para cambiarse la remera, la campera o la gorra. No es estigmatizar, pero es la realidad que nos toca vivir”, dijo Viviana Gómez, empleada de un comercio de la zona de Santa Catalina.La mayoría de los negocios hoy tiene cámara de seguridad “porque no nos quedaba otra alternativa y entonces hicimos la inversión. Pero lo que hacen ahora es abordar a los clientes cuando salen con sus compras o antes de que ingresen. Los quioscos más pequeños no pueden comprar cámaras y en las viviendas particulares es más difícil aún”.En los colegios de la zona están muy preocupados por el accionar de los arrebatadores, tanto al ingreso como a la salida de clases. Lo más buscado por los “amigos de lo ajeno” son los celulares. “Se instalan a la salida cerca de los colegios o en las paradas de colectivo. Si hay presencia policial no hacen nada, de lo contrario, buscan al más desatento o desprotegido para ‘apretarlo’ y quitarle el teléfono. Esto es algo que debe resolverse porque en cualquier momento puede terminar mal”, destacó Aníbal Sánchez, quien hace años que reside en el barrio Alta Gracia. El vecino agregó que “también hay casos en que limpiaron casas por completo, con sus propietarios adentro, durmiendo. De día hacen la logística y después a la noche vienen ya acompañados por otros y se llevan todo, es algo increíble”.Otro de los puntos considerados peligrosos es la plazoleta ubicada en Tomás Guido y Andresito, que se convirtió “en un ‘centro de operaciones’ porque, amparados por la gran arbolada y la oscuridad, se reúnen personas desconocidas a toda hora. Desde allí controlan al vecindario y pueden ver por varias cuadras si se acerca algún móvil policial. Cuando roban, lo hacen en varias casas a la vez. Es un lugar que debería tener un vigilador, cámaras o algo así, porque se sabe que allí no se reúnen a pasar el rato nomás”, indicó Sánchez.




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