SAN JOSÉ, Costa Rica (AFP-NA). Las políticas represivas como ejes de la lucha contra el narcotráfico son las principales responsables de la espiral de violencia que viven muchos países de Latinoamérica, coincidieron ayer expertos que participan en un foro sobre el tema en Costa Rica.“Si aceptamos que siempre habrá algún tipo de mercado de drogas, lo que hemos creado es la forma más peligrosa de mercado ilegal, socialmente dañino y con capacidad para corromper instituciones”, aseguró Mike Trace, presidente del Consorcio Internacional sobre Políticas de Drogas del Reino Unido.Trace fue uno de los panelistas que analizaron la violencia asociada a las drogas en el marco de la V Conferencia Latinoamericana sobre Políticas de Drogas, que reúne a unos 400 expertos y funcionarios, jerarcas policiales y diseñadores de políticas de seguridad de la región.El encuentro es respaldado por entes especializados de las Naciones Unidas (ONU) y de la Organización de Estados Americanos (OEA), entre otros.El salvadoreño José Miguel Cruz, catedrático de la Universidad de la Florida, afirmó que existe un discurso oficial que atribuye todos los problemas de seguridad al narcotráfico y que promueve políticas de mano dura y de guerra frontal, con las que sólo se ha agravado la situación.Cada vez se invierte más recursos en “entrenar y equipar cuerpos de seguridad, se recurre a los militares y se crean comandos tácticos especiales”, pero las cifras de homicidios se siguen disparando.Este es el caso de Centroamérica, apuntó, especialmente Guatemala, El Salvador y Honduras, que exhibe cifras de muertes violentas similares a las que tenía en la década de 1980, en medio de cruentas guerras civiles.Xiuh Tenorio, de la Secretaría de Gobernación de México, aseguró que bajo el actual gobierno de Enrique Peña Nieto, su país dio un giro con respecto a la estrategia de guerra frontal implementada por su predecesor, el expresidente Felipe Calderón (2006-2012), ya que resultó un fracaso. Durante la gestión de Calderón se hicieron inversiones enormes en seguridad, el número de policías se incrementó de 12.000 a 37.000 y, paralelamente, la incidencia de homicidios pasó de 11.806 en 2006 a 22.480 en 2011, precisó el funcionario.“Todos los delitos se incrementaron prácticamente en un 100% y el consumo de drogas aumentó sostenidamente”, lo cual demuestra el fracaso de la estrategia.El Gobierno mexicano “introdujo un elemento que estaba ausente del modelo y que ahora es su componente más importante: la prevención social”, aseguró Tenorio.Según Trace, el mundo tiene que reorganizar sus objetivos y aceptar que siempre habrá una demanda para las drogas en todas las sociedades. La respuesta adecuada es enfocar los esfuerzos en mejorar los servicios de tratamiento y fortalecer el sistema de salud para combatir la adicción, según Trace.Es importante también que no se criminalice el consumo de drogas; crear mecanismos de justicia alternativa y revisar la legislación en lo relacionado con el delito de posesión en pequeñas cantidades.Contrario a lo que se cree, encuestas efectuadas entre jóvenes británicos y estadounidenses demuestran que el mercado de las drogas ilegales es más accesible para ellos que el de las sustancias legales reguladas, como el alcohol y el tabaco, aseguró Trace.Estos hechos no son desconocidos para quienes trabajan en la lucha contra las drogas, pero es muy difícil para ellos aceptarlo públicamente por razones políticas.




Discussion about this post