POSADAS. Por placer o necesidad, son muchas las familias que actualmente salen a las calles a ofrecer artesanías, espectáculos y productos audiovisuales, entre otros, que pasan inadvertidos para los grandes economistas, sin embargo forman parte de la economía creativa, uno de los sectores en más rápida expansión a nivel mundial; sin embargo la creatividad y la cultura tienen además un valor no monetario significativo que contribuye al desarrollo social inclusivo, al diálogo y al entendimiento entre los pueblos.Al punto que la edición especial del Informe de las Naciones Unidas sobre la Economía Creativa, titulado “Mejora de los cauces de desarrollo a nivel local”, coeditado por la Unesco y el programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) por conducto de la Oficina de la ONU para la cooperación Sur-Sur, ambiciona contribuir al diseño de una agenda de desarrollo sostenible para el período posterior a 2015 que reconozca el poder motor y catalizador de la cultura.Las industrias creativas, según Naciones Unidas, son los círculos de creación, producción y distribución de bienes y servicios que usan la creatividad y el capital intelectual como input principal. Aunque hay varias clasificaciones sobre qué actividades incluyen o no, se refieren a publicidad, arquitectura, mercado del arte y las antigüedades, artesanía, diseño, moda, cine y video, música, artes escénicas, editorial, software interactivo de entretenimiento, radio y televisión. Otras clasificaciones incluyen los deportes como espectáculo.“Además de generar puestos de trabajo, la economía creativa contribuye al bienestar general de las comunidades, fomenta la autoestima individual y la calidad de vida, lo que redunda en un desarrollo sostenible e integrador. En momentos en que la comunidad internacional está diseñando una nueva agenda de desarrollo para después de 2015 es vital reconocer la importancia y el poder de los sectores cultural y creativo como motores de desarrollo”, estimó Irina Bokova, directora general de la Unesco.En Argentina, por ejemplo, las industrias culturales y creativas emplean a unas 300 mil personas y representan el 3,5% del Producto Bruto Interno del país, mientras que en Bangkok (Tailandia), la industria de la moda por sí sola dio lugar a 20 mil negocios de diverso tamaño, con numerosos jóvenes que se ganan la vida como diseñadores a pequeña escala.Es que tal como entiende Helen Clark, administradora del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, “la cultura es a la vez un catalizador y un motor del desarrollo sostenible. Produce nuevas ideas y nuevas tecnologías que permiten a las personas responsabilizarse de su propio desarrollo y estimula la innovación y la creatividad, que impulsan un crecimiento integrador y sostenible”.Un aporte a las economías creativas La economía creativa es un concepto que no se escucha en los debates políticos, ni en los medios de comunicación. Únicamente se habla de industria cultural y, últimamente, envuelta en polémicas en torno a Internet, piratería y canon digital. Pero la economía creativa es mucho más. Actualmente, de cara a la tercera edición del Mercado de Industrias Culturales Argentinas (Mica), que se realizará en 2015, desde el mes próximo se efectuarán los encuentros de Mica Produce, un espacio regional de formación y capacitación para productores, empresas y profesionales del sector cultural. Mica Produce tiene por objetivo mejorar la producción, visibilidad y comercialización de los productos de las industrias culturales en todos sus sectores (diseño, audiovisual, videojuegos, artes escénicas, editorial y música). En paralelo, busca promover los vínculos entre los productores, para profundizar los logros obtenidos en las anteriores ediciones del Mica y los pre Mica, que se llevan adelante desde 2011. Habrá conferencias, talleres, rondas de vínculos y mesas interministeriales para emprendedores, además de capacitaciones en rondas de negocios, financiamiento de proyectos, planes de negocio y comunicación.Así es que del 12 al 14 de septiembre se realizará Mica Produce NEA, en la Casa de las Culturas de Resistencia, Chaco, donde se capacitarán productores de Chaco, Corrientes, Formosa y Misiones, en tanto, en los meses siguientes, será el turno del NOA, Patagonia y Buenos Aires.Más allá del dineroAsimismo, se debe tener presente que, además de beneficios económicos, la economía creativa genera un valor no monetario que contribuye notablemente a la consecución de un desarrollo sostenible inclusivo y centrado en las personas.La cultura como medio para concebir y realizar nuevas ideas y para innovar, tanto a nivel individual como colectivo, genera gran número de “bienes” de desarrollo humano. Esos bienes tienen un valor, tanto monetario como no monetario, que contribuye a un desarrollo social y económico inclusivo. La posibilidad de generar beneficios económicos y no monetarios o acceder a ellos debe considerarse como una de las libertades fundamentales que son parte integrante de un desarrollo centrado en las personas.Es por ello que es necesario que se revelen las oportunidades identificando los activos de la economía creativa a nivel local, pues hay un vacío de conocimientos y los datos básicos brillan por su ausencia.Al no disponer de esos conocimientos, todos los decisores, desde los responsables de la formulación de políticas hasta los gestores de proyectos, obrarán basándose en información incompleta. Asimismo, el compromiso político y la voluntad de invertir seguirán faltando. Por eso, identificar y cartografiar los desafíos, la estructura y el funcionamiento de la economía creativa local es importante para, posteriormente, medir y monitorear el impacto de las políticas y programas.Principalmente porque en los países en desarrollo, como Argentina, la economía creativa depende en gran medida de sistemas, procesos e instituciones culturales informales, dado que la capacidad de los gobiernos para subvencionar y reglamentar es limitada. Muchos trabajadores creativos están fuera del alcance de las reglamentaciones y estadísticas oficiales. Numerosas empresas culturales operan sin contabilidad. El capital se obtiene de fuentes informales, como la familia o los amigos, y no de instituciones públicas o comerciales. La adopción de métodos que pongan de manifiesto las conexiones entre el sector formal y el informal será particularmente útil para determinar en qué medida las políticas orientadas a fomentar la actividad creativa en los entornos informales pueden influir en la evolución de esas actividades y la manera en que éstas revierten en la economía formal.Al punto que la Unesco entiende que para que la economía creativa realice su pleno potencial y contribuya a un cambio sostenible y tran
sformador, será necesario que los dirigentes del sector público facultados para adoptar decisiones difíciles ante prioridades que compiten entre sí, y que se asocian con la sociedad civil y con entidades interesadas del sector privado, otorguen prioridad a las inversiones en economía creativa y se comprometan realmente a fortalecer las capacidades institucionales locales. El liderazgo supone dar a las personas y las comunidades los medios para que asuman el control de sus sistemas locales de producción creativa y cultural de tal modo que sean capaces de crear y participar plenamente en la vida cultural. Fondo para la Diversidad CulturalEl Fondo Internacional para la Diversidad Cultural (FIDC) está formado por diferentes donantes cuya creación fue prevista por el artículo 18 de la Convención de 2005 sobre la Protección y la Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales. El propósito del Fondo es promover el desarrollo sostenible y la reducción de la pobreza en los países en desarrollo que son Partes de la Convención de 2005.El FIDC apoya proyectos que tengan por objeto propiciar la creación de un sector cultural dinámico, principalmente a través de actividades que faciliten la introducción y/o la elaboración de políticas y estrategias que protejan y promuevan la diversidad de las expresiones culturales, así como reforzando las infraestructuras institucionales que se consideren necesarias para mantener la viabilidad de las industrias culturales. Los recursos que aporta el Fondo se utilizan especialmente para promover la cooperación Sur-Sur y la cooperación Norte-Sur-Sur, al tiempo que contribuye al logro de resultados concretos y sostenibles, así como a un impacto estructural en el sector de la cultura.Desde 2010, el Fondo Internacional para la Diversidad Cultural financia con alrededor de 4.6 millones de dólares estadounidenses 71 proyectos en 43 países en desarrollo, los cuales cubren una amplia gama de áreas tales como el desarrollo y aplicación de políticas culturales, el fortalecimiento de las capacidades de emprendedores culturales, el mapeo de industrias culturales y la creación de nuevos modelos de negocio en las industrias culturales, lamentablemente, aquí suele pasar desapercibido.





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