PUERTO PIRAY. Un sexagenario fue asesinado de una certera puñalada, por un sujeto al que solidariamente le había dado albergue, informó la Policía. El acusado tiene 63 años y fue detenido por los efectivos, quienes además incautaron el arma presuntamente utilizada: un puñal de fabricación casera y de grandes dimensiones. El sangriento y aún confuso episodio fue perpetrado el pasado domingo a las 21.30 en una vivienda situada en el barrio Kilómetro 18, a la vera de la exruta nacional 12 y a unos 12 kilómetros de la zona céntrica de Puerto Piray. La víctima, identificada como Sebastián Batista De Almeida, un tarefero de 61 años, fue interceptada por el agresor cuando regresaba de un templo evangélico al que asistía frecuentemente los domingos, indicó un vocero del caso. Batista De Almeida recibió un certero puntazo en la zona del abdomen, quedando malherido. Fue asistido por vecinos, quienes avisaron a la Policía, y posteriormente fue trasladado a un centro asistencial local. Debido a la gravedad de la lesión, fue derivado al hospital Samic de Eldorado, donde a los pocos minutos de ingresar, y pese a la atención recibida, se produjo su fallecimiento. Los investigadores no tenían en claro los motivos del cruel ataque y tampoco una hipótesis del móvil del crimen. No obstante, en las próximas horas y en base a testimonios u otros indicios, se podría ir armando el rompecabezas que permita esclarecer dichos interrogantes. Por el momento se sabía que no hubo “ronda de tragos” previa o fuerte discusión que hiciera prever semejante accionar criminal. De la víctima se sabe que era tarefero y vivía en un humilde y precario hogar construido de madera, junto a una mujer y sus hijos. Por su parte, el detenido y acusado por el crimen residía en la parte posterior de la casa de Batista de Almeida. Era conocido de la víctima, estaba como residente transitorio en el terreno y había sido hospedado hace un tiempo en dicho lugar, quizás porque no tenía trabajo y estaba a la espera de obtener alguna actividad laboral. El hombre tiene familiares en Puerto Piray, pero no es del pueblo. Se presume que en forma solidaria la víctima lo alojó en la parte posterior de su casa, sin sospechar jamás que esa persona le pagaría de la peor forma: quitándole la vida.





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