POSADAS. El vicepresidente uruguayo Danilo Astori Saragosa, recibió el pasado jueves de manos de autoridades de la Universidad Nacional de Misiones el título de “Doctor Honoris Causa” con “Mención especial al mérito intelectual y académico”. El exministro de economía y senador, brindó luego una disertación en el Aula Magna del Campus universitario bajo el título “Principales características económicas y sociales de la Latinoamérica Actual”.El economista hizo hincapié en el desarrollo que logró la región en la década pasada pero alertó sobre la coyuntura distinta que viven hoy los países. Opinó que no se debe caer en el error de seguir en “piloto automático” y se explayó en las principales pautas a las que se deben atener las políticas públicas para mantener el “desarrollo con inclusión social”.Mencionó que los niveles de crecimiento anteriores se vieron reflejados en las estadísticas, cayó la pobreza, pero aún así no hubo una redistribución equitativa de la riqueza, no ocurrió el denominado efecto derrame. Al respecto comparó la situación con los países de África, que aunque a diferencia de lo que se cree dijo que es “una zona mucho más equitativa respecto a la nuestra”, en cuanto a la distribución de los recursos y la inversión social que ejecutan.Distinguió a “la inclusión social como la base de la política” y, “aunque parezca una obviedad”, dijo que en la práctica es algo que no siempre se ejecuta. Caracterizó a esa inclusión como la base principal de cualquier plan de desarrollo. Puso el Estado como base insustituible de esa transformación, pero no dejó de lado a los empresarios en esa dinámica. Distinguió a aquellos que son “dueños de empresas” y a los que son “empresarios profesionales”, a la hora de una actitud comprometida con la sociedad.Puntualizó que al momento de brindar una ayuda desde el Estado, se debe hacer foco en públicos concretos pero no se puede dejar de ver la universalidad de todos los actores de un país. De esa manera se puede lograr un equilibrio en la dinámica de desarrollo, una visión que de ninguna manera debe pasar por antagonismos.Al hablar de la asistencia inclusiva a los ciudadanos, pidió verlos como depositarios del derecho como humanos de recibir una ayuda, pero al mismo tiempo exigirles responsabilidades desde el Estado. Puso a la asistencia monetaria como un instrumento “temporario y de emergencia” que no debe permanecer en el tiempo, debe ser solo un “calmante”. Comentó que en 2005, cuando el Frente Amplio llegó al Gobierno, Uruguay tenía un 40% de pobres y durante las negociaciones de la deuda externa con el FMI, una de las condiciones que puso su país fue que no tocarían las políticas de asistencia, algo que fue acordado con éxito.Dentro de esa inclusión para el desarrollo, puso también como base las políticas para el reconocimiento de los derechos humanos. La lucha contra la discriminación de cualquier tipo, ya sea de género, orientación sexual, creencia religiosa o minorías. Valoró los avances de Uruguay en esos aspectos, al mencionar la ley que permite el aborto voluntario en determinados casos, el matrimonio igualitario y la política en la lucha contra el narcotráfico, con la posición del Estado como el regulador de la venta de marihuana.Para Astori, antes que nada el desarrollo debe pasar por la dimensión cultural, desde la óptica de un aprender a vivir de otra manera y usar a la cultura como parte del proceso de transformación de la sociedad. Fomentar valores orientados en la ética, los buenos modales, etc.Habló de fortalecer la educación, impulsar una formación docente que esté acorde con los conocimientos científicos y tecnológicos que demanda la sociedad actual. Trabajar en nuevos abordajes de contenidos que “no sean aburridos” para los alumnos, acompañados por estructuras edilicias acordes y un sistema integrado de todos los niveles de la educación que acompañe al alumno en los saltos abruptos entre los diferentes niveles. La educación como base para acceder al conocimiento tecnológico.Otro núcleo de su disertación pasó por la política fiscal como clave y como ancla para erradicar los desequilibrios que impiden la puesta en marcha de políticas de desarrollo. Fue tajante al afirmar que “no hay éxito sin orden fiscal”. Ningún país en el mundo puede tener éxito si descuida las políticas fiscales, si no equilibra la relación entre los gastos y los ingresos. Si no existe una proporción entre deuda pública, ingresos, y reservas, se corre el riesgo de “neutralizar todos los planes” para una economía eficiente.El economista y vicepresidente uruguayo dijo que una política económica con solidez fiscal, es el mejor camino para la inclusión social. “El gasto público es clave” para la sanidad de una economía. Acotó que “es más importante la calidad, que la cantidad de esos gastos”.Dijo además que el sistema tributario debe estar basado en la equidad. Ser coherente con la capacidad contributiva de los ciudadanos. Debe ser eficiente, ya que a mayor cantidad de tributos, a mayor complejidad impositiva es mucho más fácil evadir impuestos. Debe tener estímulo a la inversión, ya que cuanto más impuestos distorsivos y presiones tributarias haya, no se atraerán inversiones y habrá más presión a la caja del Estado. Al respecto destacó a Uruguay como un impulsor de exitosas políticas de inversión que pasaron del orden del 12 al 24% en los últimos años.Finalmente, Danilo Astori destacó que las políticas públicas deben hoy apostar a los servicios globales y al valor agregado que brindan las tecnologías de la información, a la formación de “clusters” que impulsen el desarrollo de esos nuevos sectores, la inversión tecnológica y el conocimiento científico.




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