SAN VICENTE. El Concejo Deliberante de esta ciudad aprobó el lunes pasado una ordenanza que impone el nombre de la arteria, la continuación de la avenida Tejeda (en el centro de la ciudad) desde el cruce de la ruta nacional 14 hasta su intersección con la avenida República del Paraguay, con el nombre de Elena Kasmerchuk viuda de Muzalski. Esta arteria está al norte del municipio y pasa frente a la casa de la vecina, que vive en el mismo lugar hace 45 años.Doña Elena nació el 10 de agosto de 1948 en Gobernador López. Llegó a San Vicente desde Dos de Mayo, junto a su esposo y sus hijos. Desde que se radicó en la Capital Nacional de la Madera, fue reconocida como una mujer servicial y que “vencía” el empacho, el ojeo, la rendidura y otros males. Además de ocuparse de su familia, trabajó para la comunidad y siempre colaboró con la Iglesia San Vicente de Paul, los colegios y las escuelas que lo solicitaron.La mujer se sintió muy emocionada cuando se enteró de que esa calle que pasa frente a su casa va a llevar su nombre. “Es una bendición de Dios. Me vieron los concejales, pero yo creí que era una callecita del costado”, reconoció.A pesar de su edad, Elena se siente fuerte para seguir trabajando por la comunidad. “Tengo 76 años y todavía tengo mucho para dar. Hay días que me siento un poco cansada, pero Dios me hace fuerte y me permite seguir adelante, haciendo algo por la gente. Ahora estoy trabajando con un grupo de amigos en el Centro de Jubilados y Pensionados Unidos. Ahí hay mucho por hacer todavía. Veo la alegría de los viejitos cuando van al centro y se juntan a hablar o a atenderse y eso me da más fuerza”.“Tenemos una meta para hacer en el Centro de Jubilados y Pensionados, que es un asilo de ancianos. Hay muchos abuelitos que no tienen quién les atienda o que le atienden mal en sus casas y piden que formemos un asilo para que ellos puedan ir a vivir allí y descansar. Eso me hace seguir adelante porque creo que una persona que dio todo por su familia y su comunidad necesita tener un buen pasar en su vejez. Algunos lo pueden disfrutar, pero hay quienes lo sufren”, lamentó Elena Kasmerchuk. Pero la “Señora de Muzalski” se hizo conocida por “vencer” males: “Primero vencía empacho y después aprendí a vencer ojeo, susto, cobrero, rendidura. Acá viene gente de muy lejos a vencerse y no importa la hora yo dejo de hacer lo que estoy haciendo para ayudarle. Hace un rato vino una señora con un bebé de menos de un mes que no pudo dormir en toda la noche. Le vencí el empacho y por lo que me dijo me di cuenta de que también tenía ojeo. Le hice el vencimiento y estaba muy ojeado. A veces vienen de la colonia, a cuarenta kilómetros de San Vicente, hacen sus cosas y trámites y pasan a vencerse antes de tomar el colectivo. Muchas veces dejo de comer para auxiliarles. Al tiempo pasan y me avisan de que se curaron. Eso es gratificante”, relató.“Tengo fuerzas todavía para seguir venciendo. Hace 68 años que hago los vencimientos y no me cansé, creo que todavía tengo para muchos años. Es un Don de Dios y me alegra hacer esto”, culminó.




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