POSADAS. Una mujer oriunda de Misiones vendió a su hija de 16 años y a su nieto a una comunidad gitana, cuyos integrantes llevaron a la menor hacia la localidad de La Banda, en Santiago del Estero, señalaron los principales medios de esa provincia. La mujer involucrada recibió 38 mil pesos en concepto de “dote” y ahora denunció el caso ante la Justicia Federal y pide que le restituyan a la adolescente y a la criatura. Este conflicto fue denunciado en primer lugar en un Juzgado misionero, pero en los últimos días el juez de la causa se inhibió y ahora el caso está en las esferas del Juzgado Federal de Santiago del Estero, aunque en los últimos días se pudo saber que también podría apartarse el magistrado a cargo y definitivamente pasará a manos del Centro Judicial Banda. La menor, quien tiene un hijo de 8 meses de vida, en estos días se encuentra en la comunidad romaní asentada en La Banda, según pudo establecer la citada fuente. El caso generó un amplio despliegue policial e inclusive hubo una comisión policial de Santiago del Estero que estuvo en suelo misionero. De acuerdo a las fuentes, todo comenzó cuando la madre de la víctima conoció en Misiones a un hombre integrante de una comunidad romaní o gitana. Ambos comenzaron una relación sentimental que trajinaba por buen puerto. Junto con ellos vivió la adolescente en cuestión, hija biológica de la mujer, pero no así del hombre. Esta pareja llegó a conocer en Misiones a integrantes de la comunidad romaní de La Banda, con quienes entablaron un buen diálogo, confianza y amistad. Durante esos encuentros, tomaron la determinación de que la menor se casaría con un joven romaní de 19 años. La mujer autorizó la unión y “entregó” a su hija, junto con su nieto, a los integrantes de esa familia a cambio de 38 mil pesos, en concepto de “dote”. La adolescente, sin preguntar demasiado, armó su bolso y junto con su hijo viajaron hacia suelo santiagueño, donde se casaría con un joven gitano de La Banda.De acuerdo a los conocedores de la cultura romaní o gitana, en esa comunidad “los casamientos suelen ocurrir antes de que el varón cumpla 20 años y la mujer 16. En algunas familias muy tradicionales, el hombre debe pagar una dote, que puede ser dinero u otros bienes que se negocian entre partes. La dote es como una indemnización que se da a la familia de la hija por la pérdida de ésta. También es normal que los casamientos se pacten entre familias y los futuros esposos no se conozcan hasta la noche de la boda”.




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