¿Es la huella dactilar del exprefecturiano Pablo Paz la prueba basal de la investigación por la masacre de Panambí? La respuesta está en poder de la jueza de Instrucción 2 de Oberá, Alba Kunzmann de Gauchat. Pero de ser así, pareciera no alcanzar para cercar a los cuatro imputados y detenidos por los crímenes de Carlos Knack, su esposa Graciela Mojsiuk y los hijos de ambos, Bianca y Cristian.Todo parece indicar que la Justicia aguardará el resultado de las pruebas de ADN, remitidas a un laboratorio de Capital Federal, para resolver la situación procesal de los cuatro detenidos.Es probable que la Justicia también coincide en este punto, porque intentó de distintas maneras vincular a Paz con la familia Knack.En un principio se alcanzó a decir que el mismo Cristian había mencionado al ex miembro de Prefectura Naval Argentina.Incluso Nano, el único sobreviviente de la masacre, declaró en sede judicial, sin hacer alusión directa, que este sospechoso solía frecuentar el aserradero de su padre.La situación es distinta para los otros imputados. Juan Ramón Godoy es quizás, en ese grupo, el más complicado. Para la Justicia su coche, un VW Bora, fue visto en los alrededores del escenario de la masacre antes de que se desatara el horror.Una pericia de la Policía Científica de Oberá determinó que presentaba un rozamiento de reciente data y que esa avería en el chasis se produjo con un poste situado no muy lejos del domicilio de la familia Knack, en Panambí.Sin embargo, no parece haber otros elementos en su contra para responder a las preguntas acerca de las circunstancias de modo, tiempo y lugar que se necesitan para ordenar su prisión preventiva.Menos comprometidos aún aparecen los otros dos sospechosos, el mecánico Marcial Alegre y el suboficial del Ejército, de apellido Bueno.En el caso del militar, su abogado defensor, Rodolfo Riotorto, solicitó horas atrás, por segunda ocasión, la falta de mérito.Los ánimos están caldeados y los familiares de Bueno ya se han manifestado frente al Juzgado de Instrucción, exigiendo la liberación del imputado, al que consideran inocente.Sin embargo, todo parece indicar que la jueza aguardará el resultado de los ADN, que surgirá del cotejo de los hisopados bucales de los cuatro acusados y de los cabellos que fueron levantados del pasamontañas que los asesinos abandonaron en la escena donde se inició el múltiple crimen.Los investigadores trabajan con el objetivo de establecer y confirmar las vinculaciones de los imputados entre sí.Alegre reconoció que conoce a Paz, aunque habría aclarado que no eran amigos.El jueves, cuatro empleados del mecánico declararon en sede judicial. Aseguraron que Alegre trabajó con ellos en la panadería que tiene en San Javier, el día del hecho. La pareja consignó, por su parte, que la noche del 25 de mayo cenó con ella y la madre en la casa de esta, que luego fue allanada por la Justicia en busca de elementos de utilidad para la causa.No es sencilla la decisión que tomaron estas personas. Son conscientes de lo que puede pasar si faltaron a la verdad.Más aún cuando resta el resultado de la prueba de ADN, que podría vincularlo definitivamente al caso. O no.Mientras, la causa que se instruye en Oberá suma su quinto cuerpo.En este momento, la pericia de ADN pareciera ser la llave que aguarda la Justicia para abrir la puerta hacia la resolución de uno de los episodios criminales más tenebrosos de todos los tiempos en Misiones.Los cuatro detenidos están sospechados de cuádruple homicidio criminis causa, una calificación que prevé una pena a prisión perpetua.




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