No habría sido sencillo controlar a un hombre de la talla de Carlos Oscar Knack. El empresario maderero tenía 45 años, pesaba 114 kilos y medía 1,81 de estatura. A eso hay que sumarle que era un hombre capaz de cargar un equipo completo de madera, con la sola ayuda de sus dos hijos, Cristian y Nano.Y a esas características se agrega que, probablemente, estaba furioso al momento del ataque. Y no era para menos. Los criminales se ensañaron con su hija Bianca, la única nena de la familia, a la que al parecer le profesaba un cariño especial. La autopsia, que no pudo establecer si Knack sufrió lesiones óseas, porque el equipo de rayos X no funcionaba, detectó marcas de mordaza en la comisura de los labios y un surco efectuado con un cinto en el cuello.Así, al parecer, lo controlaban. Lo sujetaban por la espalda, de la yugular, para que no pudiera hacer nada mientras ellos torturaban a Bianca delante de sus ojos.Estos indicios constituyen la prueba de que Knack se resistió al asalto, pero estaba en inferioridad de fuerzas.Lo llamativo del informe forense es que se detectaron lesiones similares en padre e hija.La reconstrucción preliminar del hecho estableció que las víctimas fueron atacadas con una barra de hierro. De acuerdo con el expediente, se lo habría contado Graciela Mojsiuk a Nano, minutos antes de ser trasladada al hospital Samic de Oberá.No hace falta hablar de crueldad o salvajismo cuando es público que los asesinos quemaron vivos a cuatro integrantes de una familia. Pero no deja de conmover que hayan golpeado con un pedazo de hierro a una nena de doce años.Un testigo aseguró haber escuchado a Cristian cuando contaba que su padre dudó en entregar los 460 mil pesos a los asesinos y que fue su madre, Graciela Mojsiuk, quien lo hizo. No bastó para detener a los asesinos. Al contrario, éstos encerraron al matrimonio y a sus dos hijos en la habitación de Bianca y los prendieron fuego.En la huida, vertiginosa por cierto, los homicidas abandonaron elementos que pueden resultar decisivos para el futuro de la investigación.Entre ellos había un pasamontañas. Los peritos de la Policía Científica de Oberá recogieron cabellos de esa indumentaria que fueron remitidos a un laboratorio de Capital Federal para análisis de ADN, al igual que los hisopados bucales de los cuatro detenidos. De la comparación de ambas muestras se podrá determinar si aparece o no el patrón genético de alguno o todos los sospechosos.Otro elemento que abandonaron los asesinos en el escenario de la masacre fue un revólver calibre 32 que fue hallado sin proyectiles en el cuarto de Bianca.Resulta difícil creer que llevaron el arma solamente para intimidar a las víctimas, tratándose de “personas” que rociaron con combustible y prendieron fuego a cuatro inocentes.La masacre de la familia Knack ocurrió el 25 de mayo alrededor de las 20.30. Todo indica que los responsables premeditaron el hecho, porque Graciela Mojsiuk alcanzó a contar que llevaron botellas con alcohol para prenderles fuego.Pero hay un dato que desvela a los investigadores: ¿cómo supieron de la existencia de los 460 mil pesos que horas antes Cristian trajo de Corrientes?





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