POSADAS. Si un jugador no sabe controlar sus impulsos no merece estar en un campo de juego, más aún si lleva puesto el brazalete de capitán, algo que lo transforma en el referente, en el ejemplo a seguir por el resto de sus compañeros.La acción de un experimentado jugador como Sandro Antivero sorprendió a todos en la noche del jueves. El árbitro César Cubilla se cansó de las protestas del capitán y decidió amonestarlo por segunda vez. Cuando el juez corrió hacia la mesa de control Antivero lo siguió, quizá dándose cuenta que se venía la tarjeta azul (ya tenía una amarilla), y tomó la peor decisión. El “pollo” Cubilla giró y cuando se aprestaba a escuchar la protesta, se vio anticipado por un “codazo cobarde” e inexplicable. En ese momento todo el estadio se preguntó ¿qué hizo este muchacho?, como dándose cuenta del gran error que cometió el jugador, ya conceptuado como un jugador polémico y “quejoso”.Anoche el tribunal decidía el castigo que se le dará a Antivero, pero analizando el informe y las versiones de varios testigos, los más entendidos dan como un hecho que “Antivero no podrá jugar nunca más al futsal”.




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