ELDORADO. Está todo preparado para la reconstrucción de la muerte de Hernán Céspedes, el único detenido y sospechoso por el brutal asesinato de Liani Itatí Piñeiro, quien se habría suicidado en la celda de la sección Custodia y Resguardo de Detenidos, dependiente de la Unidad Regional V de Puerto Iguazú.Ayer se supo que Gendarmería Nacional ya designó a los dos peritos que trabajarán para confirmar o descartar la teoría del suicidio. Pertenecen al Gabinete Científico de la IV Agrupación Misiones, con asiento en Posadas.Ahora sólo resta confirmar la fecha en que se llevará a cabo la medida ordenada por el juez de Instrucción 1 de Eldorado, Roberto Horacio Saldaña.La reconstrucción se produce después del informe de la autopsia efectuada por los peritos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN), que descartaron la existencia de lesiones óseas en el cuerpo de Céspedes.El dato no es menor. De alguna manera desechó la hipótesis de una agresión hacia Céspedes o de un episodio de violencia que desembocó en su fallecimiento.Más allá de toda especulación, lo cierto es que Céspedes estaba seriamente comprometido en la causa que investigaba el aberrante homicidio de Liani Itatí Piñeiro, incluso con pruebas de ADN en su contra y elementos de la víctima encontrados en su domicilio.La investigación en ese momento estaba a cargo del juez de Instrucción 3 de Puerto Iguazú, Juan Pablo Fernández Rissi, quien debió apartarse más por presión social que por motivos fundados.El expediente pasó entonces al juez Roberto Horacio Saldaña, quien dispuso que los cuerpos de Liani y Céspedes fueran remitidos en cajones sellados a los peritos de la CSJN.Aunque nadie lo diga, las conclusiones que volvieron de Capital Federal no aportaron nada novedoso a la causa, al menos que pudiera cambiar el rumbo de lo que ya se conoce.No se sabe a ciencia cierta qué pueda aportar la reconstrucción de los peritos de GN después del informe que vino desde la CSJN. Policías bajo la lupaLa causa que investiga las circunstancias de la muerte de Hernán Céspedes tiene en la mira a dos policías que, al menos al momento de su muerte, prestaban servicios en la Unidad Regional V, de Puerto Iguazú.Ambos están imputados del delito de “incumplimiento de los deberes de funcionario público”. Y está bien que así sea, porque era su responsabilidad no sacarle la mirada de encima al único detenido y sospechoso de un crimen atroz, que conmovió a la provincia. No sólo no lo hicieron, sino que le habrían facilitado la campera de la que Céspedes sacó el cordón con que se habría colgado de los barrotes del calabozo.Fuentes judiciales indicaron en aquel entonces que ambos estaban alertados de que debían custodiar con celo al detenido, pero no lo hicieron y eso motivó, de alguna manera, que el hecho no fuera esclarecido definitivamente. Céspedes fue encontrado sin vida el domingo 22 de julio de 2012, en el sector celdas de esa unidad. Estaba previsto que al día siguiente prestara declaración indagatoria ante el juez de Instrucción 3, Juan Pablo Fernández Rissi.





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