LEANDRO N. ALEM. Nadia Cybulka tiene 67 años y síndrome de down. Ya no le quedan familiares directos pero no le falta el cariño y contención de su familia política con quien vive desde muy pequeña. El problema es que Nadia no cuenta con obra social, ni cobra pensión por discapacidad pese a que desde hace años se inició su tramitación.Después de ocho años de gestión municipal ante la Anses para que el Estado garantice a Nadia una pensión por discapacidad y una obra social, este beneficio le fue denegado recientemente bajo el argumento de que el trámite había caducado y debía empezarse de nuevo.La delicada salud de Nadia difícilmente pueda superar un nuevo trámite para que, finalmente, pueda empezar a cobrar la pensión por discapacidad que le corresponde. Nadia ya no habla, está mucho tiempo acostada, usa pañales y se le da de comer en la boca.“En estos ocho años de trámites, -más otros intentos- se recibió la visita de los asistentes sociales que constataron la discapacidad de mi tía, se cumplió con todos los papeles y requisitos que nos pidieron, pero nunca regresaba la carpeta. Y ahora, después de esperar ocho años, viendo su inexorable deterioro, nos dicen que el trámite caducó y que hay que empezar de nuevo, hacer otra vez el certificado de discapacidad para lo cual tenemos que trasladarla a los centros asistenciales y ella no está bien de salud”, relató angustiada su sobrina, Alicia Cybulka a PRIMERA EDICIÓN.“Ya cumplimos con toda esta burocracia hace ocho años, por eso pido un agente sensible que evite todo tipo de burocracia y que le dé el derecho de cobrar su pensión, pues es un derecho adquirido, antes de que ella fallezca”, remarcó.Dos viejitasEn la actualidad, Nadia vive con la esposa de su hermanastro, mamá de Alicia, una mujer de 87 años que también sufre una discapacidad y está en silla de ruedas.Según recordó Alicia, “antes de morir, la mamá de Nadia le pidió a mi mamá que cuidara de mi tía. Para ella, el bienestar de Nadia es su legado”. La situación familiar es muy delicada pues hace poco más de tres meses falleció la persona que cuidaba y contenía a Nadia desde hacía años, quien incluso había sido designada por la Justicia como tutora para cuando empezara a cobrar su pensión. “Ahora nos piden que iniciemos el cambio de tutor ante el juez, pero ya no podemos pensar en otro trámite largo porque Nadia se está muriendo y tiene derecho a recibir cuidados paliativos para mejorar su calidad de vida el tiempo que le quede”, indicó Alicia.





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