POSADAS. Acusado de un hecho atroz, Jorge Gerula (42), conocido también como “Polaco”, fue condenado a pagar una pena de 18 años de prisión por haber raptado y drogado a una niña de apenas 9 años a la que accedió sexualmente, en un hecho ocurrido años atrás en Paraje Pindapoy, cerca de San José, al sur de la provincia.Las fuentes le confirmaron a PRIMERA EDICIÓN que el acusado firmó un juicio abreviado. De otra manera, podría haber recibido una pena aún más dura, según explicó un experto en el tema.Gerula se encontraba imputado por el delito de “rapto y abuso sexual con acceso carnal”, luego de ser detenido inmediatamente después de cometer el aberrante episodio por el que finalmente fue sentenciado.Todo sucedió el domingo 27 de septiembre de 2009 alrededor de las 9.10, cuando según consta en el expediente el condenado interceptó a la niña de 9 años en un camino de Paraje Pindapoy, jurisdicción de San José, cerca de la iglesia de la zona.Al parecer, la menor de edad caminaba hasta la casa de una vecina para llevarle algunas verduras, como acostumbra hacer a diario. Sin embargo, ese día no iba a llegar a destino.Tras tomarla del cuello, Gerula la llevó por la fuerza hasta donde vivía, una pequeña habitación construida dentro del predio del aserradero para el que trabajaba, en el barrio Don Bosco, a unos 1.600 metros de donde todo comenzó.La niña vivió una verdadera pesadilla. El hombre la obligó a beber aguardiente y otras bebidas alcohólicas que había mezclado con somníferos y otras drogas. Cuando quedó inconsciente, primero la manoseó, después le quitó las prendas de vestir y luego la violó salvajemente.Apenas despertó, la niña se percató de lo que ocurría. Había sufrido lesiones graves y estaba acostada sobre un charco de sangre, por lo que Gerula -siempre al decir de la Justicia- la obligó a que se tomara un baño. Antes de dejarla ir, le dijo que la buscaría y mataría si llegaba a contarle a alguien lo que había pasado.A esa altura, el reloj ya marcaba las 17.30 y la familia de la pequeña había iniciado hace horas una desesperada búsqueda junto a varios vecinos. El hallazgo, tristemente, fue protagonizado por la madre de la menor, que se reencontró con ella cuando esta salía semidormida del aserradero, con las ropas ensangrentadas, descalza y con el mínimo de sus fuerzas.Fueron vecinos de la zona quienes ingresaron a la vivienda y redujeron a Gerula. La Policía llegó rápidamente al lugar tras el primer alerta telefónico y salvó al acusado de la furia popular: algunos minutos de tardanza podrían haber significado un linchamiento.La pequeña fue derivada de urgencia primeramente al Hospital de San José y luego a Pediatría de Posadas, donde los médicos confirmaron que había sido accedida. En la escena, los investigadores recolectaron elementos de importante valor para la causa.Fueron esas pistas las que terminaron de cerrar el círculo en contra de Gerula, a quien apuntó la niña en la declaración en Cámara Gesell. Entonces, el magistrado Miguel Ángel Faría, al frente del Juzgado de Instrucción 4 de la Primera Circunscripción Judicial, con asiento en Apóstoles, elevó la causa a juicio.El debate oral debía realizarse semanas atrás en el Tribunal Penal 1 de Posadas, pero la defensa del imputado llegó a un acuerdo con la fiscalía del alto órgano y, a cambio de confesar el hecho, recibió una pena inferior a la que hubiese afrontado en el juicio. Serán 18 años que cumplirá posiblemente en la Unidad Penal I del Servicio Penitenciario Provincial, con asiento en Loreto, de donde saldrá recién cuando tenga más de 60 años.





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