SAN ANTONIO. La familia Knoll es pionera en la zona. Llegaron hace más de 20 años (con una mano atrás y otra adelante) desde la zona centro de la provincia a esta región que en ese entonces era puro monte: “Cuando vinimos no había ni caminos, tres días nos costó llegar con la mudanza, la 101 era angosta y de tierra y hasta donde hicimos nuestra casa tuvimos que abrir un trillo”, recordó Tato Knoll.Los Knoll viven en la misma chacra en que desembarcaron hace más de 20 años. Actualmente crían ganado vacuno y producen tabaco y cítricos, sus hijos están cursando el nivel terciario lejos (cerca no hay prácticamente posibilidades, sólo magisterio) por lo que viven con lo justo pero eso no empaña su generosidad: “Cuando me enteré a través de una emisora local de los problemas del comedor de la escuela porque no llegaban las partidas y que cuando llegaban eran insuficientes, decidimos con mi esposa colaborar de alguna manera. Sabiendo que los alumnos no recibían frutas por el alto costo de las mismas pusimos a disposición nuestra plantación de cítricos para que recojan lo necesario y lo lleven para la gurisada”, relató el productor. Y el gesto de la familia supo ser aprovechado por la escuela; un grupo de docentes consiguió una camioneta y se dirigió a la chacra de los Knoll para cosechar, el resultado: “Llenamos la camioneta, yo calculo que había 1.000 kilogramos o más”, afirmó uno de los docentes.Los tres voluntariosTres fueron los docentes que inmediatamente se ofrecieron para la acción: José Ferreira, Luis Katch y Pablo Acosta. En diálogo con PRIMERA EDICIÓN, Ferreira indicó que “ni lo dudamos, nosotros laburamos y respiramos por nuestros alumnos, y el contar con la posibilidad de acercarles una fruta para el almuerzo nos movilizó, enseguidita conseguimos prestada una camioneta y allá fuimos a cosechar y traer para la gurisada”. Confesó además su satisfacción porque “esto nos alegra porque también muestra la buena relación que tenemos con la comunidad, los Knoll además de la donación de las frutas nos están dando una clara muestra de confianza pues si uno no tiene confianza, no hace semejante donación”.“En cuanto supimos, nos organizamos y ya al otro día estuvimos allí, son casi treinta kilómetros de la escuela, cosechamos durante la mañana y al mediodía ya estábamos aquí con la fruta”, recordó Acosta quien para finalizar agregó, “ lo único que puedo decir es ¡gracias! para esa familia y ojalá el ejemplo cunda”.En nombre de los chicosPor su parte, la directora a cargo de la institución, Celia Bergmann indicó que está “muy agradecida con la familia Knoll, en nombre de los chicos les quiero agradecer públicamente, pues a pesar de no tener hijos en esta escuela, al enterarse de la necesidad inmediatamente se contactaron para ofrecernos las frutas, y por supuesto bienvenido sea, a los chicos les viene muy bien una fruta después del almuerzo, y para ser sincera con las partidas que manejamos a nosotros se nos hace imposible comprarlas”.Recordó que tras recibir el ofrecimiento de la familia de colonos, “les comenté a los docentes la posibilidad y enseguida se ofrecieron para ir a buscarlas e inclusive consiguieron la camioneta prestada para tal tarea, trajeron una cantidad enorme de frutas, que nos vienen muy bien acá almuerzan más de cuatrocientos cincuenta chicos todos los días”. Contenta y agradecida finalizó “así que por varios días tendrán su fruta también al mediodía, les encantó”.Sin fondos A casi cuatro meses del inicio de las clases, el Ministerio de Hacienda provincial no transfirió a las escuelas misioneras los fondos correspondientes al presente ciclo lectivo para los comedores escolares. Tampoco se actualizaron desde el inicio de 2013 los montos per cápita que por este servicio se asignan por alumno.





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