SAN ANTONIO. El último viernes 13 fue declarado asueto administrativo y escolar en el municipio de San Antonio, por ello grandes y chicos ganaron las calles del pueblo en la procesión que partiendo desde la iglesia céntrica recorrió todo el pueblo para culminar en el salón polideportivo local donde el cura párroco habló a la multitud congregada para la celebración del patrono local. Debido al mal tiempo, constante llovizna y chaparrones, se decidió utilizar un lugar cubierto para las actividades que normalmente se realizan al aire libre, y este año en lugar de desarrollarse las celebraciones en la cancha de futbol municipal se utilizó el mencionado salón.El santo de los matrimoniosSan Antonio es también conocido como el santo de los matrimonios y es sin duda por eso que el cura párroco dedico palabras alusivas a ese sacramento, destacando el compromiso que insume dicho acto.Más de mil personas congregadas en el salón polideportivo local escucharon atentas al párroco que luego de esa introducción destacó fuertemente dos aspectos del patrono y de la orden franciscana a la cual pertenecía, la humildad y la caridad, instando a los fieles a seguir esos preceptos en la práctica cotidiana como el más fidedigno homenaje. Las palabras del cura calaron hondo en la multitud que asentía constantemente a la predicación.Para toda la comunidadMientras en el salón ya empezaba la música regional, se podía sentir el aroma de la carne puesta al asador y numerosas familias portaban sillas y mesas para poder disfrutar del almuerzo comunitario, a pesar del clima fue mucha la gente que concurrió tanto desde la colonia como del pueblo, la celebración se vio colmada de reencuentros y abrazos festivos. “Mis padres vinieron acá en el año 77”, relató Roberto Da Luz, “y para nuestra familia siempre fue una tradición acudir a estos festejos, nuestra familia creció mucho, algunos vivimos en el pueblo, otros en la colonia, y siempre nos encontramos aquí y compartimos la mesa, es como un cumpleaños más en la familia”, finalizó sintetizando el espíritu de la celebración.Luego del almuerzo y mientras muchas docentes locales organizaban juegos para los más chicos, los adultos probaban suerte con el bingo familiar que constaba de suculentos premios, entre ellos una motocicleta 0km que todos querían llevar.





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