POSADAS. “El libro es como la cuchara, el martillo, la rueda, las tijeras. Una vez que se han inventado, no se puede hacer nada mejor. No se puede hacer una cuchara que sea mejor que la cuchara. El libro ha superado la prueba del tiempo. Quizá evolucionen sus componentes, quizá sus páginas dejen de ser de papel, pero seguirá siendo lo que es”, sostiene Umberto Eco en “Nadie acabará con el libro”, uno de los mejores ensayos sobre su porvenir, que resulta de las conversaciones mantenidas entre dos de las personas con la mente más clara en el ambiente cultural del mundo, uno Eco y, el otro, Jean-Claude Carrière. Su premisa sostiene una industria, porque el público lector siempre va a recurrir al libro impreso. El formato más tradicional para leer se mantiene en plena vigencia pese al sostenido aumento de sus precios y a la proliferación de los libros digitalizados, que comienzan a ganar terreno sin desbancar a su homónimo de papel.El tema sostiene una discusión de larga data. Son muchos los defensores del libro de papel y muchos los que resaltan los beneficios de acceder a los mismos, pero en soporte digital. Entre los primeros, el lector romántico, necesita el libro en sus manos porque disfrutar de un buen libro es más que leerlo. También tiene importancia la presentación, e incluso el olor. Luego, pueden sumar un ejemplar más a su biblioteca personal. Los segundos, hijos de la era digital, sostienen que pueden tener una biblioteca en formato electrónico sin ocupar espacio en sus casas, además de que se ahorran dinero y pueden acceder a libros que aún no se han editado en la Argentina, o que se han dejado de imprimir. “La discusión se desata entre el que tiene el libro, el que lo descartó y el que convive con ambos formatos. El libro digital tiene que competir con algunas facilidades que otorga el libro impreso, como hacer notas en sus hojas, o volver páginas atrás cuando es necesario. Quizás para quienes son nativos digitales ese problema no existe, pero para los que no, es complicado”, sostuvo Guido, encargado de una librería de Posadas.Si bien el escritor no recibe regalías cuando su obra es descargada de internet, gana en difusión. La viralización que ofrece el acceso a las redes sociales permite la posibilidad de tener mucha información acerca de los temas más variados, porque el universo de libros es infinito, hay de todos los temas que podamos imaginar y hasta los que no. Autores de distintos estilos, desde los países más recónditos del mundo. Ese amplísimo espectro de posibilidades a la hora de leer, quizás desconocido en el mundo sin internet, hoy está a un solo click y permite que los lectores accedan a libros que no imaginaban.“Muchas veces pasa que la gente se acerca a comprar los libros porque intentó descargarlos y no pudo, sólo llega a bajar uno o dos capítulos. Cuando salen libros novedosos, las personas siempre vienen y se los llevan, sin importar el precio. Por ejemplo, los libros para niños son los que más se venden”, indicó Pilar, vendedora de la librería Tras Los Pasos. En la misma línea, Guido aseguró: “Cuando el libro que buscan no circula en las librerías, lo leen en internet. Pero cuando el libro llega, lo compran, porque quieren tenerlo impreso. No hay una discusión cerrada, tampoco sabemos qué va a pasar más adelante. En Estados Unidos cierran librerías, pero en Buenos Aires se abren cada vez más, e incluso en Posadas, ahora hay más librerías que antes”.Sobre preciosOtra de las banderas que levantan los defensores de lo digital son los precios. Comprar un libro en auge, un best seller, es un golpe cada vez más duro al bolsillo. Los costos aumentan constantemente, en cambio los digitales son gratuitos, e incluso, hay opciones en internet donde las personas pueden comprarlo desde las editoriales a precios en euros, que aún así terminan siendo más baratos que adquirirlos en librerías. “Están un poco más caros, igual la gente los compra porque el que compra libros los hace siempre porque tiene el hábito de leer y de regalar” indicó Guido. Pilar, por su parte, aseguró que “suben casi siempre, de hecho, una vez un cliente vino y compró varios ejemplares de un mismo libro y cuando volvió por otro a los diez días el precio ya había aumentado, él se enojó, pero esto es lo que pasa. Los precios suben y afectan a la industria del libro también”.El debate sigue instalado. Las voces que se levantan en contra son muchas y serán el sustento de las librerías, cada vez con más auge en la ciudad. Quienes están a favor, mantienen la misma premisa: cuando un libro llega al formato digital, el autor pierde ganancias pero gana difusión. El libro como objeto sigue siendo buscado y requerido, puede convivir con otros formatos porque, como sostiene Umberto Eco, “seguirá siendo lo que es”. Otro problema: la falsificaciónSi bien en la ciudad esta modalidad aún no está del todo extendida, en las grandes urbes del país es una problemática que ha llegado al ámbito de lo judicial. Jorge Fernández Díaz, periodista y escritor, autor de obras importantes como “Mamá” y “La hermandad del honor” es uno de los principales denunciantes de estas prácticas que consisten en el escaneo de las obras para luego venderlas a precios módicos, ventas que no generan ningún tipo de ganancia para los autores. Entre los libros más falsificados se encuentran obras como “Las venas abiertas de América Latina”, de Eduardo Galeano; “Crónica de una muerte anunciada”, de Gabriel García Márquez; “Rayuela”, de Julio Cortázar; “Mafalda” y textos de Roberto Fontanarrosa, cuya tirada “trucha” duplica a la original. Incluso, las trabas a las importaciones alentaron la falsificación de libros que no se consiguen en el país. El soporte digital como una nueva posibilidadNo es la primera vez que se plantea la muerte de un estilo de formato cuando surge uno nuevo. Ya ha sucedido con la aparición de los VHS, en aquel momento el que estaba condenado era el cine, el cual goza de muy buena salud.Idéntico pronóstico sucedió cuando las personas empezaron a descargar música de internet, sin embargo, como lo demostró PRIMERA EDICIÓN en un informe presentado semanas atrás, los CD’s siguen siendo requeridos por los compradores de música a pesar de todas las opciones digitales. En el mundo de la música es donde quizás más han innovado los artistas. De hecho, la cantante norteamericana Beyonce lanzó un nuevo disco sin noticias previas, sin que ningún fanático supiera nada. El material fue s
ubido íntegramente a ITunes. Al momento del lanzamiento, se provocó una avalancha de clicks en el botón de comprar. Apple publicó una nota de prensa informando del éxito que tuvo la estrategia de la cantante para lanzar un nuevo disco completamente por sorpresa y exclusivamente en iTunes: se vendieron 828.773 copias de su álbum en solamente tres días. Lo digital tiene su propio lugar, hasta el momento no desplazó a ningún otro soporte.




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