POSADAS. Hoy es un día de fiesta para todos los padres que se ganaron el título al nacer sus hijos pero ¿qué es la teoría sin la práctica? Por eso, y porque sabemos que la paternidad exige a unos más que a otros y que no todos se entregan por igual a la exigida y feliz labor de criar a los hijos, contamos en esta nota la historia de papás a los que la vida les dio el desafío de tener hijos con capacidades diferentes. Alberto Díaz es camionero y padre de dos hijas, “fue un golpe muy duro para nosotros cuando nació nuestra segunda hija, Tatiana, y nos dijeron que tenía daño cerebral. Nos costó enfrentar esta situación y tuvimos que hacer terapia, eso nos ayudó muchísimo”, contó su esposa, Mirta Parodi. Aunque por su trabajo Alberto no vivió el día a día en la crianza de sus hijos, “es un buen papá, un abuelo muy baboso y aunque siempre tratamos de criar a nuestras hijas por igual y no hacer diferencias entre ellas… él es permisivo y soy yo la que pongo los límites. Nos preocupa qué pasará con nuestra hija el día que ya no estemos, no tenemos en la provincia un lugar adecuado para ellos”. En la actualidad, Tatiana trabaja por la mañana en el Sindicato de Camioneros y, por la tarde, concurre a la escuela especial para jóvenes y adultos. “La pusieron en sus brazos y no podía parar de llorar”También los papás de Marikena se enteraron que su hija tenía fisura de labio palatino y retraso madurativo hasta después de su nacimiento. “Mi marido fue el primero en conocer a nuestra hija recién nacida porque los médicos me sedaron durante el parto ni bien se dieron cuenta que Marikena tenía problemas. La pusieron en sus brazos sin decirle nada… pero la fisura de labio palatino es muy visible y él no podía parar de llorar”, recordó su esposa, Claudia Nuñez. Marikena tiene hoy 20 años y dos hermanos, “el médico nos aconsejó que, por el bien de nuestra hija y de toda la familia, encargáramos otro hijo. No sabíamos que yo ya estaba embarazada de mi segunda hija. Con todo el miedo del mundo, nos hicieron todos los estudios genéticos y cromosómicos para saber si el hijo que esperábamos también nacería con problemas. Pero Regina, que hoy tiene 18 años y Benjamín (de 12) nacieron sanitos”, señaló. Las hermanas Marikena y Regina fueron criadas casi como gemelas por sus padres, “tenían poca diferencia de edad pero pronto Regina la dejó atrás en el aprendizaje. Hasta ahora se llevan muy bien. Cuando nació Benjamín, Marikena lo cuidó y mimó como si fuera su mamá”, recordó Claudia.Según su esposa, Alberto es muy callado y un gran padre con sus hijos. “Siempre está acompañándome en todo lo que tenga que ver con sus hijos… pero es muy permisivo y le cuesta poner límites, especialmente a Marikena”, confió. Presencia paterna Todavía hoy es mayoría la presencia de las madres en los actos patrios, reunión de padres, campeonatos o festivales varios donde los hijos muestran sus gracias y destrezas. Pero las mujeres ya no están solas. De a poco, se van sumando los padres, “vienen casi tímidamente, con sus propios termos, hasta que se encuentran con otros padres, empiezan a hablar y se sienten cada vez más cómodos en estos espacios que, hasta hace pocos años, eran casi exclusivos de las madres y abuelos”, destacó Mirta Parodi que desde hace años organiza cada verano la colonia para chicos discapacitados y a partir de este mes coordina una escuela especial de actividades deportivas para chicos discapacitados que es financiada por el Sindicato de Camioneros pero es abierta y gratuita para todos los interesados.




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