OBERÁ. Los investigadores trabajan con el objetivo de recabar pruebas en contra de los tres detenidos e imputados como presuntos autores de la masacre de Panambí, que se cobró la vida del empresario maderero Carlos Knack, su esposa Graciela Mojfiuk y la hija de ambos Bianca.Cristian, en tanto, continuaba anoche internado en el sector de cuidados intensivos del Hospital Escuela “Ramón Madariaga”.Posee quemaduras en el 60% del cuerpo y las vías aéreas respiratorias comprometidas, diagnóstico que lo coloca en estado crítico y con pronóstico reservado.Ante la ausencia de datos concretos respecto de la identidad de los autores de semejante barbaridad, la punta de lanza de la investigación fue la Policía Científica y las pistas que pudiera recoger en el escenario del hecho.Así detectó y confirmó que una huella dactilar correspondía a uno de los detenidos, el exprefecturiano Pablo Paz.Los peritos de Criminalística aún tienen la manija en las manos. Ahora trabajan sobre una pisada de calzado tan nítida que es apta para cotejo en un 100%. La levantaron del living de la casa de la familia Knack. Al parecer, dos serían óptimas para compararlas con las de los tres sospechosos.Trascendió que sería de una alpargata y que presumiblemente, podría pertenecer al exhombre de Prefectura Naval Argentina (PNA).Hay una arista interesante en la historia que coloca al exuniformado, una vez más, en el centro de las sospechas. Fuentes de la investigación indicaron que tendría una enfermedad en la piel que lo obligaría a caminar con dificultad, con una pisada muy particular; como la que encontraron en el domicilio de Panambí.Más complicado que la investigación será determinar el móvil del triple homicidio, más allá de que la teoría de una masacre en ocasión de robo aparece en el primer lugar de las opciones.Sin embargo, nadie termina de entender porqué tanto ensañamiento; tanta alevosía. Más allá de esto, resulta descabellado y hasta irresponsable conjeturar hipótesis, menos aún sin elementos sólidos.Hay una familia que sufre y llora la partida de sus seres amados para soportar, como si fuera poco, infundadas sospechas o imputaciones.La masacre de Panambí ocurrió el domingo 25 de mayo pasado. Carlos Knack, su esposa y dos hijos, Bianca y Cristian, fueron quemados vivos en el interior de la casa.El muchacho de 25 años sigue peleando por su vida. Los asesinos, brutales, habrían escapado con una suma aproximada a los 460 mil pesos. Imputados siguen sin encontrar abogadosMientras aguardan que se resuelva su situación procesal el exprefecturiano Pablo Paz y el chapista Marcial Alegre seguían con inconvenientes a la hora de encontrar un abogado. De acuerdo a las fuentes, el pasado martes uno de los candidatos a tomar la defensa de Paz en la causa por la cual está acusado, dio un paso al costado y hasta anoche el exprefecturiano no tenía oficialmente un letrado que lo asista. Los voceros señalaron que igualmente la familia del imputado continuaba con las tratativas pertinentes para encontrar un defensor. Por otra parte, trascendió que luego de una entrevista entre futuro cliente y profesional (que se desarrolló en la Unidad Penal II de Oberá, donde se encuentra alojado el sospechoso), uno de los abogados que estuvo a punto de asumir la defensa de Paz decidió por íntima convicción no hacerse cargo. No obstante las fuentes explicaron que los motivos quedarán entre ambos involucrados, ya que existe una obligación legal denominada secreto profesional y ético, que les impide a los letrados revelar los dichos de un imputado. Otro de los tres detenidos en busca de un abogado es Marcial Alegre, quien antes del fin de semana sería visitado en su lugar de reclusión por profesionales legales, quienes estarían interesados en tomar su defensa.Prueban quitarle el respiradorSalud Pública dio a conocer el estado de salud de Cristian Knack, de 25 años, quien hasta anoche continuaba internado en el sector de terapia intensiva del Hospital Escuela Ramón Madariaga. Los otros tres agredidos, que perdieron la vida, fueron sus padres y su hermanita de doce años. De acuerdo a los profesionales médicos, el paciente “evoluciona hemodinámicamente estable sin requerimientos de drogas vasopresoras. Neurológicamente está bajo sedación leve y analgesia moderada. Se iniciaron maniobras de ‘destete’ de la ventilación mecánica para ver cómo reacciona. El pronóstico sigue siendo reservado. Knack es tratado en forma diaria por los facultativos de terapia intensiva y cirugía plástica”, agregó el comunicado de la citada cartera de salud. Claves: el rastreo de las llamadas y el ADNEl entrecruzamiento de llamadas entre los integrantes de la banda de San Javier, detenidos y sindicados como autores de la masacre de Panambí, y una prueba de ADN a los cabellos encontrados en un pasamontañas, dentro de la vivienda, son decisivas y podrían inclinar la balanza, definitivamente, hacia los sospechosos Marcial Venicio Alegre, Juan Godoy y Pablo Paz.Si la Justicia puede determinar la zona donde se activaron sus celulares el día de la masacre y el tenor de sus conversaciones, daría un paso decisivo en la causa porque por primera vez demostraría que estuvieron en contacto. Ni hablar si se comprueba que estuvieron cerca del domicilio de la familia Knack.De todos los imputados, el más complicado en el caso es Paz. La Policía Científica halló sus huellas dactilares en el lugar.





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