CANDELARIA. Desde el anonimato, un grupo de presos se dirigió a este diario y aseguró que, en realidad, la medida tomada el último viernes por dos internos de la Unidad Penal 17 de Candelaria se debió a “maltrato carcelario”.La misiva llegó a PRIMERA EDICIÓN en manos de familiares de Pablo Cepeda (37), oriundos de La Plata, quienes explicaron que el preso también pedía por su traslado a la capital bonaerense, de donde es oriundo y se le instruye una causa por delito contra las personas.“Queremos negar categóricamente que el motivo por el cual dos internos hayan subido a una antena sea por razones estrictamente judiciales. El interno Pablo Cepeda, el que más tiempo permaneció en la antena, estaba reclamando por el maltrato carcelario. Concretamente, la forma arbitraria en que estaba en ‘aislamiento’ luego de ser atacado por cuatro internos que inexplicablemente gozan de la protección penitenciaria y no fueron sometidos al régimen disciplinario”, escribieron.Según los internos, “en la Unidad hay graves problemas de convivencia con los presos paraguayos (…) La realidad demuestra que el preso paraguayo es más funcional al sistema porque la mayoría tiene poca o ninguna instrucción, y el argentino es considerado problemático porque es demandante, reclama y denuncia la mala alimentación, las condiciones de explotación laboral, etc.”.En el mismo párrafo agregaron que “todos saben que Cepeda fue agredido por otros internos motivados por el Servicio, para ser trasladado de la Unidad. Este recurso es común en el ámbito penitenciario”.Finalmente, quienes redactaron la misiva aseguraron que “por razones de seguridad formalizamos este reclamo desde el anonimato, pero solicitamos una amplia investigación sobre este hecho concreto, un control sobre la alimentación y las condiciones de hacinamiento en que vivimos. La Unidad 17 del Servicio Penitenciario Federal en la realidad es una sucursal de la prisión de Tacumbú”, argumentaron.La carta hace referencia a los hechos ocurridos el último viernes en la UP-17 del SPF, alrededor de las 13, cuando Cepeda junto a otro preso se subieron a la torre de comunicaciones del complejo carcelario en reclamo de diferentes cuestiones. “Soy un perejil de este sistema”, decía una bandera que ataron en la antena.Después de varias horas de tensión, alrededor de las 19.40 el preso oriundo de La Plata decidió dar marcha atrás con la medida. Sus familiares le contaron a este diario que fue trasladado de inmediato a la cárcel de Chaco en contra de su voluntad. Aseguraron que en ese lugar habría sido golpeado por penitenciarios, tal como se aprestaban a denunciar en las próximas horas ante las autoridades. Desde la Unidad Penal 17 negaron las acusacionesFuentes calificadas de la Unidad Penal 17 del SPF, ligadas a la dirección del complejo, también hablaron con este diario y negaron las acusaciones vertidas por los internos de la cárcel.“Las condiciones se ajustan a lo pautado por el Servicio Penitenciario Federal y muchas veces exceden la realidad de cualquier prisión del exterior”, explicó la fuente. En ese sentido, dijo que en la cárcel de Candelaria “hay un profesional médico las 24 horas y dos psiquiatras constantes para toda la población, algo que supera la media nacional”.Sobre las condiciones de hacinamiento que denuncian los presos, el portavoz argumentó que en la UP-17 actualmente “se encuentran alojados 205 internos y la cárcel tiene capacidad para 208”, tras lo cual agregó que el plan de trabajo consiste en no exceder ese número.Con respecto a los maltratos, la fuente descartó “de plano que existan ese tipo de cuestiones” y aseguró que se encuentran a disposición de la Justicia “para que venga a investigar esto; estamos a disposición a la hora que sea”.Sobre los hechos de tensión registrados el último viernes, desde la UP-17 aseguraron que en la escena “estuvieron presentes representantes de la Procuración Penitenciaria de la Nación, un órgano externo al SPF y a la Justicia Federal que depende del Congreso de la Nación”. Dijeron que esos funcionarios supervisaron que todo siguiera “los carriles normales”.En relación con las denuncias de mala alimentación que sostienen los internos, la fuente dijo que “la comida es adecuada a lo que se indica para zonas como esta, subtropical, con modificaciones propias de la cultura local”.Finalmente, al respecto de los beneficios con los que contarían algunos presos, el portavoz señaló que “no existen beneficios ilegales; tenemos un sistema de derechos, que son iguales para todos. Los beneficios, en cambio, se dan de acuerdo a la progresividad de cada interno en el tratamiento carcelario. No hay beneficio ilegalmente concedido, sobre eso también existen organismos de control”.Así las cosas, resta por saberse ahora cómo seguirá la cuestión, si es que los internos denunciarán el hecho ante las autoridades, si la Justicia tomará cartas en el asunto y si se definirá cuál es la verdad sobre lo que sucede tras los muros.





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