OBERÁ. Quienes sostienen la teoría de que la mente de un abusador difícilmente pueda transformarse, pueden encontrar un argumento de peso en el caso de Silvio Ramón Vargas (57). El hombre sumó ayer su segunda condena por raptar e intentar violar a una nena en poco más de una década: esta vez fueron ocho años.El imputado confesó haber secuestrado a una nena de seis años el domingo 13 de octubre de 2013 en el barrio Villa Günther de Oberá. El caso mantuvo en vilo a la provincia e incluso llegó a los medios nacionales, hasta que en la madrugada del día siguiente la víctima fue rescatada sin lesiones y se produjo la detención del sospechoso.El juicio oral por ese hecho debía realizarse hoy en el Tribunal Penal 1 de Oberá, pero la defensa y la fiscalía finalmente llegaron a un acuerdo. Vargas confesó y fue condenado a una pena de 8 años de prisión efectiva, según las fuentes.Claro que no fue la primera vez que Vargas, nacido en Posadas, resulta condenado. En 2003 había sido sentenciado a diez años de prisión por el Tribunal Penal 2 de la capital provincial, acusado de raptar y violar a otra pequeña.Cumplió esa condena en la Unidad Penal I del Servicio Penitenciario Provincial, en Loreto, de donde finalmente salió en libertad el viernes 30 de agosto de 2013.Un mes y medio después, aquel 13 de octubre, no pudo con sus instintos y divisó a la pequeña mientras tomaba bebidas alcohólicas con sus conocidos en Villa Günther. Días antes había tratado de hacer lo mismo con la hija de una familiar, pero sus intenciones no prosperaron y terminaron por echarlo de la casa.Esa tarde no había nadie que se interpusiera. Entonces tomó a la pequeña y la llevó hasta un monte de la zona, donde permaneció oculto junto a ella durante nueve horas, hasta que la Policía logró dar con él y detenerlo.En menos de un año, la causa llegó a juicio. Vargas confesó aquel hecho y arregló una pena de 8 años de cumplimiento efectivo. Además, el tribunal conformado por los jueces Francisco Aguirre, José Rivero y Lilia Avendaño ordenó una serie de pericias psicológicas con el fin de que el condenado siga un tratamiento en la UP II del SPP, en Oberá, donde cumplirá condena.En el expediente también figura el informe elevado al Registro Nacional de Reincidencia, donde Vargas es formalmente declarado reincidente ante la Justicia por quinta vez, por otros delitos que tiene en su haber. Un triste récord.





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