QUITO, Ecuador (Medios Digitales). La agenda política de esta semana en Ecuador ha estado marcada por un tema crucial: el debate de la reelección presidencial. Desde que hace una semana el presidente Rafael Correa se pronunciara a favor de reformar la Constitución, la reelección indefinida está más cerca de convertirse en una realidad. La discusión empezó cuando Correa, al cumplir el primer año de su tercer mandato, durante el informe de la nación, reveló que el movimiento Alianza País había acordado pedir a su bloque de asambleístas una enmienda a la Carta Magna para dar paso a la reelección indefinida de todos los cargos de elección popular. La Constitución aprobada en 2008, dos años después de la llegada de Correa al poder, impedía que se perpetuara en el poder cualquier autoridad y dejaba claro que tanto los concejales de los municipios como el presidente del país podrán buscar la reelección una sola vez.Correa argumentó que la decisión de modificar la Constitución se ha tomado porque vienen “tiempos duros” para la Revolución Ciudadana, el movimiento que lidera Correa, y que “hay una restauración conservadora en marcha” que, en opinión del presidente, pone en peligro los avances que el país ha tenido en los últimos siete años. De momento, todo indica que el llamado a defender esos logros es el actual mandatario, aunque él mismo mantiene el discurso de que todo depende de las decisiones que tomé su movimiento: “Entiendo bien que mi vida ya no es mía: es de mi pueblo y de mi patria y estaré donde me exija el momento histórico”, dice.Guillermo Lasso, excandidato presidencial y líder del movimiento Creo, en una entrevista en Ecuavisa, citó a Simón Bolívar para mostrar su rechazo a la reelección sin límite de tiempo: “No es bueno que un ciudadano permanezca en el poder tanto tiempo, se acostumbra a mandarlo y el pueblo a obedecerlo. Y de ahí nacen la usurpación y la tiranía”. Y recordó también una frase del propio Correa: “Es muy malo que una persona sea tan indispensable que haga reformar la Constitución y cambiar las reglas de juego”.La Corte Constitucional tendrá que elegir el mecanismo para modificar la Carta Magna. Las opciones están entre una enmienda o una reforma constitucional. La diferencia radica en que la primera la aprueba la Asamblea Nacional (donde el partido de Gobierno tiene 100 de los 130 escaños) mientras que la segunda requiere que se convoque a un referéndum a nivel nacional.





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