BUENOS AIRES (NA-Medios Digitales). El ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, anunció que presentó una denuncia penal contra los padres de dos menores que dañaron con graffiti una de las nuevas formaciones del ferrocarril Sarmiento y consideró que por esa actitud “dan ganas de matarlos”.“Cada coche vale 1.272.000 dólares. Cuando se dice si amerita una conferencia de prensa, claro que la amerita: hay que matarlos, te dan ganas de matarlos, cómo pueden ser tan energúmenos”, recalcó.Randazzo señaló que la demanda fue por “daños y perjuicios” a raíz del vandalismo en uno de los vagones nuevos de la línea ferroviaria que estaba expuesto en Puerto Madero, los que fueron presentados la semana pasada por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.“Si fuera mi hijo, le dejo el traste no sabes cómo, por pelotudo”, enfatizó el ministro.Al dar detalles del episodio, resaltó que “más de 3.000 personas pasaron el sábado y el domingo a visitar las nuevas formaciones” por Puerto Madero, y ahora “tenemos que lamentar un hecho delictivo. La Prefectura Naval, encargada de custodiar la formación, divisó a dos individuos en un comportamiento extraño. Decidió detenerlos”.Explicó, además, que las dos personas escaparon, pero “una de ellas subió a un taxi y pudo ser apresada”. Cuando Prefectura “lo requisa, encuentra una bolsa con aerosoles. Hay uno de los coches con tres graffiti. Hemos hecho la denuncia penal en el juzgado de (Sebastián) Casanello”, subrayó.El apresado es un menor que fue alojado durante unas horas en el Instituto de Menores Inchausti, de la Ciudad de Buenos Aires, y luego fue dejado en libertad cuando los padres fueron a buscarlo.El funcionario nacional indicó que ha ordenado que “se haga una denuncia contra los padres por daños y perjuicios” a la formación del Sarmiento.Desafío casi irresistible“Esos pibes que pintaron los trenes deben ser nuevos pintando, y pintar esos trenes nuevos es muy preciado”, dijo Lucas en diálogo con Radio Vórterix.El joven de 20 años reflexionó ante la pregunta del conductor sobre qué motivó la pintada y dijo: “Para los que pintamos graffitis, ver una bomba o un panel en un tren en argentina se valora mucho más que pintar una persiana en Cabildo”.Durante la entrevista, Lucas reconoció tener una gran obsesión de pintar todos los modelos de trenes que existan en la argentina, aunque entiende y reconoce la ilegalidad del acto. “Pintar los trenes es como el punto máximo al que quiere llegar un grafitero”.“Se le llama vandalismo, nosotros lo podemos llamar arte, pero sabemos que es vandalismo”, dijo Lucas.“Estoy de acuerdo con lo que hicieron. Mucha gente se lo toma como arte y otra gente se lo toma como escracho. Yo pinto trenes y subtes y lo más preciado en este momento son los trenes nuevos”, remató el joven.




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