POSADAS. Se escucha muy baja la voz de Catalina Estela De Olivera. Es a causa del incesante tráfico de autos y colectivos que se desplazan a toda velocidad por el puente que pasa sobre el arroyo “El Zaimán”. La vieja ruta nacional 12, hoy convertida en travesía urbana, tiene una “mini” vereda que es el paso obligado de mucha gente que se maneja a pie. Como De Olivera, vecina de la A 3-2, que todos los días la surca, casi en una movida imposible, porque el pasto se comió la senda peatonal. “Tienen que limpiar este pastizal”, pide casi en un ruego, porque ella lo atraviesasiempre con el miedo normal a ser picada por alimañas o algún otro habitante común en estos pastizales. “Es el único camino que hay y es un desastre. Nunca vienen a limpiar”, le dice a PRIMERA EDICIÓN y agrega: “De día no es peligroso, podemos andar con cierta tranquilidad, pero de noche no podes pasar por acá. Es imposible”. Es que la zona siempre fue una de las predilectas de los “amigos de lo ajeno”, que con el pastizal crecido de la forma en que se encuentra, les facilita la labor. Lo cierto es que el mantenimiento de esa ruta siempre fue trabajo de Vialidad Nacional, pero con los cambios realizados en la ciudad y la creación del nodo de acceso Arco-Garita, hoy ruta nacional, este viejo paso quedó en manos de la Dirección Provincial de Vialidad, que es quien debería encargarse de mantener el paso accesible para los peatones o ciclistas que se manejan por el concurrido puente, ya que el caminar por la vera de la ruta es demasiado peligroso, debido a las altas velocidades que adquieren los conductores. “Ojalá pronto vengan a cortar el pasto, antes de que tengamos que lamentar algún hecho”, cerró De Olivera.





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