Brasilia, Brasil (Agencias y diarios digitales). En el marco del Día del Trabajador, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, anunció una serie de medidas que benefician a las clases trabajadoras, lo que hizo estallar una ola de críticas por parte de analistas y opositores.En un discurso celebrado en la víspera de los festejos por el Primero de Mayo, la mandataria anunció un aumento de 10% en el programa de Beca Familia, del que se benefician unos 36 millones de brasileños. Reciben una mensualidad a cambio de que envíen a sus hijos a la escuela, entre otras contrapartidas.También anunció que a partir de 2015 corregirá a la baja el Impuesto de Renta en la Fuente (IRF), que grava el salario de los trabajadores, y prometió mantener la política de valorización real del salario mínimo a partir de 2016.El anuncio de las medidas que benefician a la clase trabajadora, principal sustento electoral del Partido de los Trabajadores (PT), ocurre en momentos en que la mandataria sufre una progresiva caída en las encuestas, cuando faltan seis meses para las elecciones presidenciales en las que buscará la reelección.“Nuestro gobierno nunca será de ‘garrote’ al salario, ni un gobierno de mano dura contra los trabajadores”, sostuvo la mandataria brasileña, aludiendo directamente a la oposición.“Para ellos, la valorización del salario mínimo es un error del Gobierno, y por eso defienden la adopción de medidas duras, siempre contra los trabajadores”, acusó.La bandera anticorrupciónRousseff también abordó las denuncias de corrupción que han azotado de lleno en las últimas semanas al ente estatal Petrobras, la mayor empresa pública de Brasil y la cual está vinculada directamente a su gestión anterior a la Presidencia, cuando presidía el Consejo de Administración del ente.“Sé que la exposición de esos hechos (de corrupción) causa indignación a todos, sea la sociedad, sea el Gobierno, pero eso no nos inhibirá a investigar más, denunciar más y mostrar todo a la sociedad”, afirmó.Analistas evaluaron los anuncios como una forma “desesperada” de frenar el desplome en las encuestas. Según el último sondeo de opinión, divulgado el miércoles, la intención de voto a la presidenta cayó 6,7 puntos porcentuales desde febrero, pasando de 43,7 a 37%.El estudio realizado por el instituto privado MDA no fue el único que reveló una caída en la intención de voto en la presidenta, en la evaluación de su gobierno y en su evaluación personal.En su edición de ayer, el diario Folha de Sao Paulo sostiene que el “paquete de bondades” anunciado por Rousseff va “a contramano de los intentos recientes de su equipo económico por recuperar la credibilidad de las cuentas del Tesoro Nacional”.La oposición reaccionó a su vez con dureza al discurso, que calificó de “lamentable”.El precandidato a la Presidencia por el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), principal opositor del Gobierno, Aécio Neves, dijo que el discurso muestra “la desesperación de un gobierno acosado por sucesivas denuncias de corrupción y una presidenta de la República debilitada por el boicot de su propia base aliada”.Neves hace referencia a un particular episodio que tuvo lugar en la Cámara de Diputados, donde 20 de los 32 diputados del derechista Partido Republicano (PR) divulgaron un manifiesto pidiendo que sea Lula da Silva y no Rousseff el candidato del PT en los próximos comicios, por estar más preparado para impulsar el crecimiento económico del país.La candidataRousseff dijo el miércoles que buscará la reelección en octubre con o sin apoyo de los partidos aliados de su gobierno, en momentos en que ciertos sectores reclaman el retorno de Luiz Inacio Lula da Silva como candidato.“Me gustaría, cuando sea candidata, tener el apoyo de mi propia base (de partidos aliados). Pero no existiendo ese apoyo, iremos adelante”, dijo la presidenta, integrante del Partido de los Trabajadores (PT), en una entrevista con radios locales del estado de Bahia, en el noroeste del país.Diputados del Partido de la República (PR), en la coalición de gobierno, defendieron el lunes ante periodistas el retorno de Lula. Rousseff afirmó este miércoles que no pretende prestar atención a esas disidencias y que su prioridad hasta final del año es “gobernar este país”.El movimiento conocido como “Vuelve Lula” coincide con una caída de la popularidad de la presidenta, que sigue no obstante liderando los sondeos.Rousseff tiene un 37% de intención de voto frente a 21,6% de su contrincante socialdemócrata Aécio Neves y 11,8% del socialista Eduardo Campos, según una encuesta de la Confederación Nacional del Transporte (CNT) difundida el martes.





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