SAN VICENTE. En las primeras pruebas en la elaboración de sustrato de cáscara de pino en la planta de sustrato supervisada por el Inta, revelaron que “dio un margen positivo con los productos misioneros”. Tras los cuestionamientos por la inactividad que mostraba la misma, las explicaciones sobre los plazos del proceso de prueba, finalmente parece empezar a dar frutos la inversión realizada. “Hay gran expectativa en el ámbito tabacalero por el desarrollo de este producto base para la elaboración de los almácigos. Para la próxima zafra se harán las pruebas en una veintena de productores”, anticiparon fuentes del lugar a PRIMERA EDICIÓN. El costo para el colono será del 50% del producto que se usa actualmente, anticiparon. Pero siempre parece faltar algo más: la fabricación de sustrato misionero esta retrasada por falta de la fórmula que tiene que facilitar el Inta y un tractor para mover los productos.El doctor Daniel Piccini, encargado de la Fábrica de Sustrato de San Vicente, realizó la primera prueba en la elaboración de sustrato de la cáscara de pino con un resultado muy auspiciante. “Hicimos una prueba en las instalaciones de la Cooperativa Tabacalera de Misiones que tiene en San Vicente y nos encontramos que las cáscaras de pino que se utilizan en la provincia son óptimas para la elaboración del sustrato. Tenemos que trabajar un poquito más en la fórmula para tener un producto que le sirva al tabacalero y nos permita bajar el costo del producto que se usa ahora”, explicó el funcionario.“La cáscara de pino, es un subproducto de la industria maderera de bosques implantados, muy abundantes en la provincia. Puede ser utilizado como materia prima en la siembra y crecimiento de plantines de tabaco, especies forestales, hortalizas y flores entre otras utilidades. Para ser utilizada debe recibir un proceso de descomposición o compostado, molienda y fortalecimiento de insumos fertilizantes y microorganismos aeróbicos, no puede se usada la cáscara sola”, describió el profesional que lleva adelante las primeras pruebas.Los ensayos se realizaron con la materia prima de varias zonas de Misiones y Corrientes y todas dieron un resultado óptimo para la utilización en la elaboración de canteros de tabacos. El profesional utilizó cáscara de pino de aserraderos de la zonas centro y sur de Misiones y una del norte correntino. Para tener una referencia exacta de la factibilidad, en una parte se utilizó “Turba”, producto importado que actualmente utilizan tabacaleros en la preparación de almácigos; y en otras bandejas se pusieron los productos locales en experimentación.“Los resultados obtenidos cuarenta días después de la siembra demuestran un excelente comportamiento del sustrato obtenido a partir de cáscara de pino. A pesar de no haber sido tomada en cuenta la granulometría (partículas de tamaño mayor al ideal). El desarrollo de este ensayo experimental nos permite creer que el sustrato misionero podrá ser utilizado en la producción de plantines de tabaco y de otras producciones como la forestal o la huerta” indico Piccini.La utilización de materia prima local va a abaratar costos para la producción. Al respecto Piccini aclaró que “hoy se utiliza la turba que es un producto que se importa de Brasil, Europa y Canadá. El sustrato misionero será un 50% más económico y facilitará el desarrollo de la producción masiva de plantines en la provincia. No sólo se habla de tabaco, sino que también en la elaboración de plantines forestales, flores y en la misma huerta. La base de este producto es orgánica y nos da un importante enfoque en el cuidado de la naturaleza”, explicó.Según el profesional “luego de estas pruebas vamos a elegir a unos veinte productores para que hagan la prueba y tener el resultado de su trabajo y en la forma que ellos lo hacen. Luego, si el resultado es el óptimo, para el año que viene seguro que vamos a preparar para que todos los tabacaleros lo utilicen”.La fábrica de sustrato que está ubicada en el barrio Tarumá de San Vicente, todavía no está elaborando el producto para la producción tabacalera porque le falta una máquina para la remoción de la materia prima y desde el Inta no enviaron la fórmula exacta. De ahí se desprende que Daniel Piccini comenzó a hacer pruebas para desarrollar un producto según sus conocimientos adquiridos en su trayectoria.




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