POSADAS. Desesperación e impotencia son las emociones que predominan en Elsa y Hugo Laudín, hermanos que llevan más de un año luchando por hacer escuchar su reclamo y la justicia, a través del desalojo, libere el terreno que les pertenece y del cual no pueden disponer porque más de cuarenta familias derribaron el cerco que tenía el lugar, ubicado en el barrio Fátima, lote 2 que forma parte del campo San Miguel conocido como Villa Longa, entre la toma de agua y un barrio de Iprodha, e usurparon la tierra. “Nosotros pedimos justicia, la orden de desalojo se libró, el juez (César) Yaya libró una orden de allanamiento y desalojo, pero hasta el momento no se cumplió, y nosotros ya no sabemos a quién recurrir”, contó Elsa Laudín, angustiada ya que afirma que esta lucha la está consumiendo. Según indicaron los hermanos, “nosotros golpeamos todas las puertas que se deben golpear, la orden salió y nos dijeron en la Policía, donde nos atendieron muy bien, que no se ejecutó porque no tienen personal suficiente para hacerlo. Pero el caso es que cuando se llevó adelante el desalojo del otro terreno que estaba usurpado y que estaba al lado del nuestro apareció la montada, el GOE (Grupo de Operaciones Especiales), Comando, todos y ahora que llegó la orden para que se lleve adelante el desalojo de esta gente de nuestra propiedad, no lo hacen. Nosotros queremos que sean justos, así como pudieron hacerlo con el otro caso, deben hacerlo con el nuestro. No entendemos que un juez libre una orden de desalojo y que no se cumpla, en Derechos Humanos, que también deben estar en el momento del desalojo, nos dicen que no pueden hacer nada, la Policía dice que no tiene los recursos y nosotros ya no sabemos a quién recurrir”, contaron.Explicaron que la usurpación fue el 2 de mayo del año pasado “era una zona de no innovar y después que se terminó el acceso sur, y aunque estaba cercado como propiedad privada, igual se metieron. Las familias que están allí tienen tonada porteña, además es increíble la organización, tienen repartidos los sectores que ocupan e incluso muchos de los que están allí compraron a los primeros que usurparon. Es decir que negocian los espacios entre ellos. Nosotros estamos angustiados, porque los demás desalojos (hechos el año pasado) salieron ni bien se libró la orden y a nosotros a pesar de que ya está la orden, la siguen dilatando. Habiendo una orden y una ratificación donde se aclaran los puntos y se exige que se actúe, pero no se concreta”, dijeron. Afirmaron que “nuestro terreno nunca fue abandonado, había alambrado, estaban terminando los trabajos del acceso, y así y todo se metieron”. Los Laudín indicaron “nosotros tenemos el mismo derecho que los demás propietarios a quienes la Justicia llegó y se realizó el desalojo, nosotros queremos nuestras tierras”.




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