CIUDAD DEL VATICANO, Santa Sede (Agencias y diarios digitales). Roma se prepara a la invasión de cientos de miles de peregrinos, jefes de Gobierno y de Estado que asistirán el domingo a la canonización de los pontífices Juan XXIII y Juan Pablo II, presidida por el papa Francisco y a la que fue invitado el anciano papa emérito Benedicto XVI, el llamado “día de los cuatro papas”.Unos 800.000 peregrinos y unas 61 delegaciones oficiales, entre ellos los reyes de España, los presidentes de Ecuador y Honduras, asistirán el 27 de abril en la plaza de San Pedro a la canonización de dos papas que marcaron el siglo XX. Según datos del ministerio del Interior, 19 jefes de Estado, 24 Primer Ministros y 23 ministros llegarán a Italia para la solemne ceremonia.Dos papas santos y dos papas vivos La presencia de dos papas santos y dos papas vivos suscita muchas expectativas y resulta un momento inédito para la historia de la Iglesia católica.“Será un momento emocionante”, comentó este miércoles el religioso Liberio Andreatta, presidente de la Obra Romana Peregrinaciones, organizador del evento, quien considera que es muy posible que Benedicto XVI, de 87 años, asista a la santificación del pontífice polaco, con el que colaboró por casi 25 años. “Dos papas vivos y dos papas santos. Imagino qué emoción sentirán Benedicto XVI y Francisco”, comentó Andreatta.La presencia del primer papa que renuncia en siete siglos a la ceremonia no ha sido confirmada por el portavoz del Vaticano, padre Federico Lombardi, “debido a la edad”, reconoció.El papa emérito asistió el pasado 22 de febrero a la ceremonia de proclamación en la basílica de San Pedro del Vaticano de los primeros 19 cardenales del pontificado de Francisco. Se trataba de la primera vez que el pontífice alemán, que renunció en febrero del 2013, asistía a una ceremonia pública presidida por el papa argentino.“Estamos listos, muy listos”La canonización, que se celebra en medio de una serie de puentes previstos por la Semana Santa, el 25 de abril, -fiesta nacional italiana- y el 1 de mayo, -día del trabajo-, favorece la llegada de turistas a la Ciudad Eterna.“Estamos listos, muy listos para gestionar el paso de cerca de tres millones de turistas”, adelantó el alcalde de la capital, Ignazio Marino. “Será un evento planetario”, comentó.En la lista de personalidades figuran el presidente polaco Bronislaw Komorowski, el fundador del sindicato polaco Solidarnosc, Lech Walesa, el primer ministro francés Manuel Valls, así como representantes y delegaciones de todos los países de América Latina, además del presidente ecuatoriano Rafael Correa y el hondureño Juan Orlando Hernández. Miles de personas llegarán en todo tipo de medios de transporte y podrán acceder sin necesidad de una entrada a la explanada del Vaticano.En total 19 pantallas gigantes serán instaladas en toda la ciudad además de la Plaza de San Pedro, así como en lugares claves del casco histórico, entre ellos Plaza del Pueblo y el Foro Imperial.La ceremonia podrá ser seguida en varios idiomas, entre ellos español, portugués, árabe y francés tanto en directa como por televisión.La basílica de San Pedro permanecerá abierta hasta la una de la mañana para que los peregrinos de todo el mundo puedan orar en el mayor templo de la cristiandad.Las autoridades italianas han pedido que no se autorice la visita a la cripta de la basílica, donde los dos nuevos santos están sepultados, para evitar problemas de congestión de peregrinos.Dispositivo especial para Roma Un dispositivo especial para alojar, transportar y atender a los cientos de católicos de Europa, principalmente de Polonia e Italia, fue decidido por las autoridades de la capital para gestionar el tráfico de automóviles y personas. “Esperamos de Polonia la llegada de 1.700 buses, 58 vuelos charter y cinco trenes especiales”, precisó Maurizio Pucci, responsable de los proyectos especiales de la alcaldía romana. “Un momento de gran presión para la ciudad”, reconoció Pucci, quien precisó que se dispusieron 7,8 millones de euros como servicios especiales de transporte para toda la temporada religiosa.Para la llegada de un número tan elevado de peregrinos, las autoridades romanas, expertas en manejar ese tipo de eventos religiosos, han movilizado todos los cuerpos de seguridad del Estado.Unos 2.400 agentes especiales reforzarán la seguridad de la ciudad y vigilarán monumentos y recintos considerados objetivos sensibles así como los aeropuertos y las estaciones de tren.Más de 2.600 voluntarios de la Protección Civil repartirán cuatro millones de botellas de agua a turistas y peregrinos. Unos 600 voluntarios entre médicos y enfermeros ofrecerán sus servicios.La ceremonia, que será transmitida en directo por televisión a numerosos países del mundo, será seguida por unos 2.000 millones de personas de los cinco continentes, según cálculos del Centro de Televisión Vaticano (CTV).Nueve satélites transmitirán por primera vez la canonización en Alta Definición, precisó el Vaticano. Unas 500 salas de cine de unos 20 países trasmitirán gratuitamente en 3D la ceremonia.También hay cuestionamientosLa canonización de Juan Pablo II refleja el fervor que aún despierta entre los fieles el papa fallecido en 2005, aunque hay quienes cuestionan la celeridad del proceso y le reprochan sus posiciones conservadoras y su silencio ante las denuncias de abusos sexuales a niños.Entre las mayores críticas al papa polaco figuran también la severa condena a la Teología de la Liberación en América Latina y su excesivo poder personal acumulado en 27 años de pontificado, según varios expertos.Si bien era un papa que gozaba de una enorme popularidad en América Latina, la región con mayor católicos del mundo, y que recorrió a lo largo y lo ancho, importantes sectores no le perdonan haber tratado con mano dura a los obispos y teólogos comprometidos con los sectores más pobres de la sociedad.Muchos de ellos fueron obligados a dejar la docencia o fueron remplazados por ultraconservadores, poco sensibles a las injusticias sociales y muy rígidos en asuntos morales. “Era un adversario del comunismo por haberlo vivido en persona”, comentó a la AFP el cardenal francés Georges Cottier, al explicar las razones de su oposición a la teología de la liberación, influida por el marxismo.Un grupo de teólogos contestatarios deploró en abril del 2011 que la beatificación del arzobispo de San Salvador, Óscar Romero, asesinado en 1980 por un comando de extrema derecha, permaneci
era “bloqueada” en el Vaticano y que, en cambio, fuera beatificado el papa Juan Pablo II.El teólogo italiano Giovanni Franzoni, quien fue abate de la basílica de San Pablo Extramuros, testimonió en 2007 en el Vaticano contra la beatificación de Juan Pablo II, a quien no le perdona el “doloroso aislamiento” del obispo salvadoreño Oscar Arnulfo Romero, asesinado mientras oficiaba misa. “Romero de regreso en 1979 del Vaticano quedó destruido, afligido tras la audiencia con el papa. Decía que nunca se había sentido tan solo como después de ese encuentro”, contó hace tres años a la AFP Franzoni.





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