POSADAS. Sandra Hahnn siente mucha bronca. Vive a apenas 300 metros de donde hasta el domingo se erigía el puente sobre el arroyo Acaraguá. Durante meses reclamó por el estado de la estructura y hasta elevó una misiva con 800 firmas a Vialidad Provincial, pero nadie la escuchó. Al menos, hasta ahora.Ayer en diálogo telefónico con el programa radial “El Mañanero”, que se emite todas las mañanas por FM Red Misiones 90.7 y, en un relato que eriza la piel, la mujer contó entre otras cosas cómo fue el momento del hecho, cómo los vecinos arriesgaron su vida para salvar a los pasajeros y cuánto luchó en vano para evitar una tragedia que veía venir.“Estaba con mi hermana en la galería de casa y vimos que pasó un auto. El colectivo venía atrás, despacio, no rápido como dicen. Y apenas tocó el puente, cayó”, reveló la mujer, quien señaló que el episodio se produjo “donde había una fisura que Vialidad venía y tapaba con brea; en ese preciso lugar se partió el puente”.Testigo directa, Sandra recuerda que todo “fue instantáneo” y agradece a Dios porque el colectivo “no cayó al agua, porque el arroyo estaba muy crecido”. En ese sentido, añadió que si el hecho hubiese ocurrido el sábado, es decir un día antes, “no se salvaba nadie, porque el agua había subido unos doce metros”.Shockeada por lo que acababa de ver, la mujer dice que enseguida corrió hasta el lugar con su beba en brazos, pero llegó hasta el arroyo. Entonces fue que sus vecinos se transformaron en héroes. “Tenía mucha impotencia porque no podía avanzar más, porque el colectivo estaba del otro lado del arroyo y la gente gritaba y pedía auxilio. Pero ahí aparecieron mis vecinos, porque el arroyo estaba crecido como dos metros más de lo normal y ellos se tiraron igual, con el arroyo tormentoso, y llegaron hasta allá”, recordó, orgullosa de quienes comparten su día a día y de quienes seguramente no esperaba tamaña valentía.“Los chicos de la zona, la gente de acá, es para destacar la valentía de ellos. Cruzaron a nado y sacaron a toda la gente. La gente de acá fue la que socorrió a las víctimas. Un chico de quince años que se llama Lisandro fue el primero en tirarse al agua y cruzar, también “Nene” Álvez y Héctor Olivera fueron los primeros en arriesgar su vida para salvar al resto”, dijo Hahnn y explicó que este último vecino está internado “porque al querer salvar al bebé que finalmente falleció se ‘pegó’ un corte terrible en la cabeza… de este lado del arroyo veíamos cómo sangraba el bebé”.La testigo subrayó el trabajo de los vecinos, primordial para salvar varias vidas. “Las autoridades llegaron recién una hora después, pero para eso la mayoría de los heridos ya habían sido trasladados en camionetas”, explicó.Por otra parte, Sandra señaló que conocía a Ema Veiga (72), la mujer que falleció junto a su nieta. “Ella quedó bajo los escombros; eran de Villa Bonita, gente que conocíamos. Ayer fuimos al velorio y todo el pueblo estaba llorando”, se lamentó.Hahnn reconoce que aún le cuesta conciliar el sueño, ya que “estamos todos enloquecidos de dolor, de escuchar los gritos de la gente, de los mismos pasajeros rompiendo los vidrios del colectivo para poder salir”. Sandra quedará claramente marcada por el episodio de por vida. Sufre por las dos víctimas fatales y por los heridos. Pero su dolor va más allá y se transforma en bronca, en indignación. En esas sensaciones que emergen de lo más profundo cuando recuerda todo lo que hizo para que alguien arreglara el puente sin haber sido escuchada.“Nosotros sentíamos que cada vez que pasaba alguien, el puente vibraba. Yo bajé muchas veces y vi que el puente estaba cada vez más caído, con fisuras”, revela, y recuerda una vez que “estábamos en la paradita con mis tres hijas y pasó un camión y el puente se movió todo. Me asusté tanto que no quise viajar y les dije a ellas: ‘No sé si este puente no se cae hoy’”.Desinterés oficialDesde ese día, Sandra decidió actuar. Y ahora, con la tragedia aún en sus retinas, recuerda con dolor todo lo que hizo junto a sus vecinos. Lamentablemente nadie la escuchó y todo fue en vano.“Le contábamos a las radios de la zona y les pedíamos a los funcionarios que hicieran algo. Y en febrero pasado nos empezamos a mover nosotros porque sabíamos que el puente se venía abajo. Mis dos sobrinos, a pesar de ser menores de edad, estuvieron cinco días de sol a sol juntando firmas para que arreglen el puente. Se juntaron 800, que mandamos a Vialidad, pero no apareció nadie. Todo el pueblo reclamaba que hicieran algo. Y acá no vino nadie, ni antes, ni ahora”.Sandra dice que es “muy triste” que culpen a los tabacaleros por el hecho, a que en los últimos días “si pasaron unos veinte camiones con tabaco, es mucho”. Sin embargo, dijo que no dejaron de pasar por la zona “colectivos llenos de gente, camiones cargados hasta el tope con vigas, con combustible, con pino o con yerba”.Conmocionada como todos en la zona, la mujer contó que tiempo atrás los menores de la zona habían hecho unas pancartas que instalaron en cercanías del puente y que decían: “Estamos juntando firmas para evitar una tragedia”. Duraron poco tiempo en el lugar. Misteriosamente, alguien las hizo desaparecer. Como un castillo de naipesLa tragedia se desató en el puente sobre el arroyo Acaraguá, que divide los municipios de Alba Posse y Campo Ramón, sobre la ruta provincial 103.Fue el último domingo alrededor de las 16.30, en momentos en que el interno de la firma Expreso Singer cumplía el trayecto entre 25 de Mayo y Oberá. El ómnibus tenía como destino final la ciudad de Posadas.Como PRIMERA EDICIÓN publicó ayer, en base a las pericias de Criminalística de la Unidad Regional XI se supo que la unidad avanzó 22,55 metros sobre el viaducto, que tiene una extensión total aproximada de 75 metros. Allí, entre la segunda y la tercera columna, el “tablero” -es decir, la calzada- cedió ante el peso del ómnibus y cayó. Si circulaba unos pocos metros más, el colectivo hubiese caído sobre el arroyo. Por eso y porque terminó sobre la calzada que cedió, afortunada
mente no se lamentaron más víctimas fatales.Veiga falleció prácticamente en el acto, mientras que De Lisboa, su nieta, alrededor de las 23 del último domingo en el Hospital de Pediatría de Posadas.Fue un doble golpe para la familia por parte de un Estado que sigue sin responder: en junio del año pasado, familiares de las víctimas habían sobrevivido de milagro al vuelco del camión en el que murieron ocho tareferos. Diputados pidieron explicaciones POSADAS. A través de un comunicado de prensa, el bloque radical en la Cámara de Diputados solicitó ayer al Gobierno provincial un informe exhaustivo en relación con la tragedia ocurrida en lo que fuera el puente sobre el arroyo Acaraguá, sobre la ruta provincial 103.A través de un proyecto legislativo, los legisladores solicitaron que se exhiban documentos que demuestren “las inversiones que se realizaron los dos últimos años para el mantenimiento y reparación del puente, así como las señales que debían advertir sobre la carga máxima a ser transportada para pasar a través del mismo”. Por otra parte, también se requirió claridad con respecto a la presunta habilitación del puente por parte de la Dirección de Vialidad Provincial, según el comunicado difundido en las últimas semanas por los medios de comunicación. Además, en relación a la polémica suscitada en las últimas horas, se requirió también un informe sobre los encargados de controlar que se cumpliese el peso máximo de los vehículos sobre el viaducto, tanto en los días anteriores como en el domingo, cuando se registró la tragedia.





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