DOS DE MAYO. En medio del infierno, con las últimas fuerzas que le quedaban antes de desmayarse, golpeó con fuerza la ventana de chapa. Sus vecinos, esos con los que comparte la vida a diario, no lo dudaron. Podía haber sido una tragedia, pero todo terminó con final feliz en Dos de Mayo, donde un puñado de hombres se transformó en héroe al salvarle la vida a una familia.Manuel (38), Alejandra (35) y los pequeños Valentina (7) y Máximo (5). Esos nombres podían haber acompañado hoy la trágica crónica policial, pero el destino quiso que ayer de madrugada, en medio del temporal que azotó la zona, volvieran a nacer.PRIMERA EDICIÓN pudo confirmar que todo comenzó alrededor de las 5 en la casa 11 de la manzana 130 de un complejo de viviendas bautizado recientemente como Barrio Papa Francisco I, en honor a Mario Bergoglio. Muchos en Dos de Mayo se animaban a hablar ayer de “otro milagro” del papa argentino.La familia descansaba en el lugar cuando una vela que habían dejado encendida por el corte de energía eléctrica -a raíz de la tormenta que azotó la zona- cayó sobre material inflamable. Del paraíso al infierno, en apenas segundos.Las llamas no tardaron en apropiarse de la casa. Y para peor, los cuatro integrantes de la familia inhalaron monóxido de carbono y sufrieron intoxicación. Rodeado por el fuego, sin salida y con sus últimas fuerzas, el padre de familia comenzó a golpear la ventana para pedir auxilio. A su lado, su mujer y sus hijos yacían desvanecidos.Entonces sobrevino el milagro. Vecinos de los cuatro puntos cardinales rodearon la vivienda y, al escuchar los gritos, no lo dudaron. Con la fuerza de sus propias manos, doblaron las chapas y abrieron la ventana. Rescataron al hombre, semiconsciente, y luego fueron por la mujer y los pequeños. A todos lograron sacarlos con vida. Segundos después, con colaboración de efectivos del cuartel de Bomberos Voluntarios de Dos de Mayo, trasladaron a todos al hospital zonal, donde fueron atendidos por intoxicación y al menos en principio se encontrarían fuera de peligro, sin quemaduras.A la escena también arribaron efectivos de la comisaría local y de Criminalística de la Unidad Regional VIII de San Vicente, quienes confirmaron que se trató de un hecho accidental y que, de no ser por los vecinos, hoy se estaría hablando de una verdadera tragedia.Los héroes anónimos, desconocidos, pasaron desapercibidos para todos. No hay nombres, solamente la voluntad colectiva. Fueron ellos, esta vez, los protagonistas de la historia. Cuestión de fe. En Francisco I o en el que sea. Pero sobre todo, en el valor y el coraje de ellos. De los vecinos.





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