POSADAS. El jefe de Gabinete de la Nación, Jorge Capitanich, arribó ayer cerca del mediodía para firmar el convenio de Corresponsabilidad Gremial Yerbatera, que prevé un mecanismo tendiente a facilitar los aportes para el blanqueo de los trabajadores del sector.Lo hizo acompañado del ministro de Agricultura de la Nación, Carlos Casamiquela, y el secretario de Deportes nacional, el correntino Carlos Mauricio “Camau” Espinola.Ante la poca asistencia de militantes renovadores, se decidió llenar el salón permitiendo el paso de agrupaciones K que esperaban afuera la llegada de los funcionarios nacionales.Más allá de los ministros y algunos directores del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), fue notorio el faltazo de los representantes de las principales entidades de la producción yerbatera, que expresaron así su molestia por la reunión mantenida en Buenos Aires con el subsecretario de Comercio Interior que quiso imponer el congelamiento de precios.Entre los oradores, estuvo el tarefero Oscar Rodriguez quien aseguró a las autoridades: “Cuando veníamos, por el camino, vimos los mismos atropellos que vienen haciendo hace muchos años algunos contratistas, acarreando en camiones fuera de condiciones, llevando la gente en negro. Todo eso tenemos que pedirle a todas las autoridades (Ministerio de Trabajo, Renatea, a todos) que controlen para que nuestra yerba misionera no se manche más con la sangre de los compañeros” y luego no pudo continuar por las lágrimas, recordar a las víctimas de Salto Encantado, cuyos familiares recibieron un subsidio.Capitanich advirtió que desde Nación, en materia de precios, “queremos ser muy rigurosos, queremos trabajar para garantizar la sustentabilidad de la producción de las economías regionales. ¿Qué significa? Significa ver toda la cadena de valor, desde el productor hasta la molienda. A los efectos de garantizar cómo llega ese producto al consumidor”. En este sentido, dijo que pretende en la yerba “ver que nadie se haga el vivo en la cadena de valor. Que nadie se apropie del excedente ajeno. Queremos que el productor tenga una compensación o precio justo y el consumidor pague un precio adecuado por un producto de buena calidad. Es un esfuerzo de construcción colectiva, pero también que la industria tenga rentabilidad, pero que los trabajadores tengan un salario digno y seguridad social, entonces haremos una cadena de valor en donde todos seamos capaces de ganar. Porque, en definitiva, el Estado gana cuando el empresario tiene rentabilidad y paga impuestos, cuando el trabajador tiene beneficios previsionales y gasta el salario digno que recibe porque significa que la cadena de la economía funciona adecuadamente”. Dijo que “a todos nos conviene tener la capacidad de ponernos de acuerdo para que el productor reciba una compensación justa y el consumidor pague un precio adecuado. Ese será el compromiso y la voluntad de trabajo que haremos de esta cadena”.




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