POSADAS. “Me quieren voltear. No se bancan que un ‘cabecita negra’ sea quien gobierne en la localidad”. Con estas palabras, José Ferreira, el intendente renovador de El Alcázar, rechazó las duras acusaciones en su contra que habían lanzado un día antes desde el Concejo Deliberante.La semana entrante, los tres ediles que integran el cuerpo tienen previsto llevar adelante una sesión extraordinaria para tratar las acusaciones que distintos vecinos lanzaron contra el alcalde.Ayer, Ferreira negó cada una de ellas. “Me dicen que eché gente de confianza. Está dentro de mis facultades armar mi equipo de colaboradores. Cuento dos casos: el hombre que estaba como director de Tránsito tenía una pensión por discapacidad, por lo que era incompatible que siguiera. En el caso de la señora que estaba en la Secretaría Privada, hizo un viaje no autorizado por mí a Cataratas con la combi para discapacitados del municipio y encima lo rompió. La despedí por ese motivo”, sostuvo.El intendente negó que ande armado, como sostiene otra de las versiones que circuló en los últimos días. Afirmó que esos son inventos del “grupo de diez personas que tiene el poder económico y que en su momento tuvo el político en el pueblo y que se resisten a aceptar que un vecino de condición humilde como yo llegó a lo más alto de la Intendencia”.Ferreira dice que tiene todos los papeles en orden y que no incurrió en malversación de fondo alguna. “Gente del Tribunal de Cuentas vino dos veces y no encontró ese tipo de irregularidades, apenas me faltaban algunas fotocopias de legajos, una cuestión muy menor”, afirmó.“Acá nunca tuvimos siquiera conflictos salariales. Es más, creo que somos el único municipio en el que se le pagó a los empleados, cincuenta en total, un bono navideño de 500 pesos”, añadió Ferreira.Desde el Concejo lo que se dice es que los funcionarios a los que el intendente desplazó son aquellos que empezaron a cuestionarle los supuestos malos manejos.Indicaron que por efecto de esa situación, por ejemplo, el parque vial de la comuna está en ruinas, algo que Ferreira negó enfáticamente: “Todas las máquinas andan, tienen hasta cubiertas nuevas”.En la sesión extraordinaria de la semana que viene, en teoría prestarán testimonio ante el Deliberativo las personas con las que el alcalde tuvo conflictos. “No van a llegar a nada. Necesitan pruebas y es lo que no tienen, porque no sucedió nada de lo que dicen”, replicó el intendente.Son dos versiones diametralmente opuestas. El tiempo dirá quién miente.





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