BUENOS AIRES (NA, Clarín, LA NACION, Perfil, Dyn e Infobae). Nueve rescatistas murieron ayer al derrumbarse las paredes y el techo de un depósito de documentos mientras combatían un incendio de grandes proporciones en el barrio porteño de Barracas.A raíz del trágico siniestro, la presidenta Cristina Kirchner decretó dos días de duelo nacional e idéntica medida adoptó el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, mientras que se suspendió la publicitada presentación del nuevo “Fútbol Para Todos”.Según se informó oficialmente, las víctimas fatales son seis bomberos de la Policía Federal, un bombero voluntario de La Boca y dos miembros de Defensa Civil, mientras que una docena de personas sufrió heridas de distinta consideración y fue trasladada a hospitales para su atención.En tanto, seis de los heridos resultaron con heridas de gravedad y quedaron internados en el Hospital Churruca con pronóstico reservado.Los heridos internados en el Churruca son cinco efectivos de la Policía Federal y un bombero del cuartel Vuelta de Rocha, quien debió ser operado de dos fracturas expuestas en las piernas.Pese al golpe anímico por el saldo fatal del siniestro, los bomberos debieron continuar trabajando durante muchas horas en el combate de las llamas, en una jornada agobiante en la que la sensación térmica superó los 40 grados en la Capital Federal.El secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, informó que en un primer momento se buscó entre los escombros a dos personas que trabajaban en el área de seguridad del depósito, hasta que “la empresa nos dijo que estaban sanos y salvos”.Fuentes de la policía confirmaron a Noticias Argentinas que entre los fallecidos se encuentra el comisario inspector Leonardo Arturo Day y la subinspectora Anahí Garnica, de 27 años y madre de un bebé. El incendio se produjo poco después de las 8 en el depósito perteneciente a la firma dedicada al resguardo de archivos, principalmente bancarios, Iron Mountain, en Azara al 1293, en la zona sur de la ciudad.El fuego se inició a las 8.15 en un depósito de archivos, ubicado en Azara 1245, por causas que se investigaban. El horror se desencadenó momentos después, cuando un grupo de bomberos que aparentemente intentaba derrumbar un gran portón para ingresar a apagar las llamas quedó sepultado por una pared de unos siete metros de altura que, sin piedad y sin aviso, se les vino encima. Todos quedaron atrapados.“¡Tenemos un montón de heridos!”. “Cuartel 1, Cuartel 1, ¡Alarma!”. El pedido desesperado fue hecho por un bombero que estaba trabajando para combatir el incendio. El audio quedó registrado.El titular del SAME, Alberto Crescenti, indicó que cuando los paramédicos llegaron al lugar “se encontraron con un montón de cuerpos tapados con escombros; se hicieron trabajos de reanimación pero fue imposible, varios de ellos murieron en el lugar”.Berni, a su vez, dijo que el primer derrumbe sorprendió a los bomberos, entre ellos “un jefe con mucha experiencia, ya que no se había producido ningún aviso previo como una grieta”. En tanto, el ministro de Seguridad porteño, Guillermo Montenegro, señaló que se iniciaron investigaciones para determinar la forma en la que se produjo el trágico derrumbe ya que “gente de experiencia” de los bomberos poseía información de que “esa pared era segura”. El ministro sostuvo que se van a recolectar datos sobre esas circunstancias, utilizando, entre otros elementos las imágenes tomadas por las cámaras.Después de caerse la primera pared, otras tres cayeron en pleno rescate. Todo el personal de Bomberos concentró los esfuerzos en remover los escombros y rescatar a quienes habían quedado atrapados. Hubo escenas de angustia y desesperación. Rescatistas lloraban sin consuelo al enterarse que sus compañeros habían sido víctimas fatales del derrumbe.De acuerdo con el propio portal de Iron Mountain, la empresa ofrece “servicios integrales de gestión de archivos, protección de datos y destrucción de la información”. “Iron Mountain ayuda a organizaciones de todo el mundo a reducir los costes y los riesgos asociados a la custodia y protección de la información”, se añade a modo de presentación.En los últimos diecisiete años, se registraron al menos cuatro incendios en las filiales de la firma, en distintas ciudades del mundo. Tras el trágico incendio y derrumbe, la firma hizo público un comunicado en el que confirmó que ninguno de sus empleados sufrió daños en el siniestro.“Estamos profundamente entristecidos por la muerte de los valientes socorristas que se apresuraron a salvar nuestras instalaciones”, expresó la empresa.Tras definir al siniestro como “un evento trágico”, la firma se comprometió a investigar la causa del fuego y trabajar en estrecha colaboración con los investigadores locales, la policía y las autoridades de bomberos para entender lo que pasó”. “El edificio estaba equipado con detección de incendios, así como un sistema de rociadores”, señaló.La Fiscalía Nacional en lo Criminal de Instrucción N° 37, a cargo de Marcela Sánchez, investiga las causas del incendio. Sánchez, que estuvo en el lugar del siniestro, informó que cuando se termine de sofocar el incendio comenzarán los peritajes para intentar determinar el origen del fuego.Además, aseguró que el depósito, donde se almacenaba documentación de empresas bancarias, telefónicas y petroleras, contaba con habilitación del Gobierno de la Ciudad desde el 8 de noviembre de 2007.“Mi hija era una apasionada, es una pérdida muy dolorosa”, dijo Raúl Garnica , padre Anahí Garnica, una de las personas que falleció en el siniestro. Anahí fue la primera mujer en ingresar en el escalafón Bomberos de la Policía Federal, históricamente un lugar reservado sólo para hombres.Sebastián Campos de 35 años, fue otra de las víctimas fatales. Era bombero voluntario del cuartel de Rocha.Fue uno de los primeros en llegar y quedó bajo el derrumbe en pleno rescate.Campos estaba casado y era padre de una nena recién nacida. Además de ser “un bombero de alma, era un apasionado de los fierros”, dijo Juan Ramón Muñoz , comandante mayor de San Telmo.“Era un héroe que se preocupaba por absolutamente todos”, dijo Mariana Fernández, una agente que trabajó con Leonardo Arturo Day, jefe del cuerp
o de Bomberos que falleció en el incendio.Mientras los bomberos seguían trabajando once horas después de comenzado el incendio, Mauricio Macri concurrió al depósito incendiado en Barracas junto a algunos de sus funcionarios, entre los cuales estaba la vicejefa de Gobierno, María Eugenia Vidal.Si bien el líder del PRO había dejado trascender que no iba a dar declaraciones a la prensa, emitió unas breves palabras al canal TN: “Es una tragedia, un día muy triste para los argentinos y el más triste en la historia de los bomberos”.Asimismo, mostrándose muy dolido contó que pudo conversar con algunos de los bomberos que trabajaron en el lugar: “Me contaron los jefes que algo parecido pasó hace 50 años, pero que fue menor que este”. Además, dijo estar “muy triste” por los fallecidos de Defensa Civil: “Perdimos dos personas nuestras”.En cuanto a las víctimas fatales, Macri comentó: “No hicieron ninguna acción temeraria, no entraron al edificio. Estaban del lado de afuera y la pared se cayó al segundo”. Y reconoció el trabajo de las fuerzas especiales: “El SAME trabajó muy bien, ya que se salvaron todas las vidas que se pudieron”.Con respecto a las condiciones en las que estaba el edificio, el jefe de Gobierno prefirió no dar opiniones apresuradas: “Esperemos que se hagan las investigaciones. En principio, los especialistas decían que tenían las instalaciones correspondientes”.Anoche llovía en Barracas. Tal vez las lágrimas sirvan para apagar las llamas que seguían consumiendo el depósito de la tragedia. “Laburamos por dos mangos”Dolor, bronca y tristeza es la sensación entre los bomberos, agentes de Defensa Civil y otras personas que colaboraron en combatir el incendio y derrumbe de Barracas que provocó nueve muertos.“Llegamos como a cualquier emergencia todos los días y nos pasó una desgracia que no tendría que haber pasado”, expresó ante los medios un agente de la Guardia de Auxilio y Emergencia de la Ciudad.“Llegamos, estaba el incendio, cedió la pared y había un montón de compañeros nuestros y los atrapó a todos”, agregó el rescatista, que perdió a dos de sus compañeros en la tragedia. “Cuando trabaja el fuego no podés prever nada”, completó.El rescatista afirmó: “Trabajamos todos los días de esto, le ponemos la vida a esto. Lo único que pedimos es que recen por nuestros compañeros que ya no están, nada más”. Por último, dijo que siente “una tristeza enorme, porque laburamos por dos mangos y ponemos el pecho todos los días”.Otro rescatista que estaba en el lugar expresó “bronca, lo único que te queda. Se te fueron compañeros”, lamentó. Un tercero reclamó que”hay que cambiar el protocolo de cómo se actúa. No se puede seguir trabajando así”.





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