NUEVA YORK, Estados Unidos (Agencias). Se llamaba Tyler Doohan y tenía tan sólo ocho años. El pasado lunes se encontraba durmiendo cuando un incendio se desató en la caravana en la que vivía con su familia en Penfield, un suburbio de Rochester, Nueva York, al parecer causado por un cortocircuito.Fue durante el día festivo en que el país conmemora el nacimiento de Martin Luther King Jr. Tyler le preguntó a su madre si podía quedarse a dormir en el remolque de su abuelo, y ella dio su consentimiento.En la caravana se encontraban Tyler y ocho personas más, entre ellas sus primos, sus abuelos y un tío suyo con discapacidad.Cuando Tyler despertó por las llamas, en lugar de intentar huir para salvar su vida murió intentando rescatar a su tío. Su acción lo ha convertido en un héroe.Los bomberos encontraron el cuerpo de Tyler el lunes por la mañana en el cuarto de atrás del pequeño remolque, a pocos metros de distancia de la cama de su tío Steve. Los investigadores creen que Tyler estaba tratando de salvarlo. El niño no pudo conseguirlo.El incendio se desató a las 4.45. El primero en despertar fue Tyler, que rápidamente acudió al resto de las estancias para levantar a sus parientes. Fue capaz de despertar a las seis personas que se encontraban en la caravana, incluyendo a otros dos niños de cuatro y seis años, los cuales lograron escapar. Finalmente Tyler murió cuando trataba de ayudar a su tío, quien usaba una silla de ruedas y muletas porque estaba sin parte de una pierna.En el incendio, que al parecer se produjo por un fallo eléctrico, fallecieron Tyler, su tío Steve, de 54 años, y su abuelo. El resto de la familia pudo salvarse gracias a este pequeño. El jefe de bomberos de Penfield, Chris Ebmeye, aseguró que si no hubiera sido por las acciones de Tyler, el número de muertos hubiera sido mucho mayor.





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