POSADAS. Si algo faltaba para completar la imprevisibilidad con que se maneja la empresa tercerizada por el Grupo Z para implementar el Sistema Único de Boleto Electrónico (SUBE) Misionero, era que faltaran tarjetas, otra vez.Con la insatisfacción reinante de los usuarios del servicio de transporte urbano y metropolitano (incluyendo a Garupá y Candelaria), que deben hacer largas colas para llegar a las pocas mesas registradoras; ahora habrá que esperar entre dos y tres semanas a que Servicios Urbanos se haga de las tarjetas para entregarlas, según admitió su gerente, Enrique Díaz Esmendi.Ahora, los pasajeros frecuentes deberán hacer doble trámite: uno para ir y registrarse y otro para retirar las tarjetas que ni siquiera llegarán a los domicilios de los solicitantes por correo, como gesto ante las falencias de la empresa.“Estamos en la mitad de los que deberían registrarse. Compramos muchas tarjetas, más de la mitad de los usuarios que calculamos habrá. Las tarjetas se van entregando lentamente. Más allá que están compradas, nos están entregando lentamente por razones de importación. Son circunstancias propias de los momentos que vivimos en el país. La gente me podrá decir que soy un tonto porque no compré más, pero no es así. Ya las mandé a comprar y vamos a tardar dos semanas más o menos en recibirlas. Vamos a seguir registrando igual. Habrá una merma en tarjetas, ya nos estamos quedando sin tarjetas para usuario Único”, admitió.“Si hoy (por ayer) o mañana sábado (por hoy) nos quedamos sin tarjetas, en la primera semana de febrero pediría yo que vuelvan por ella”, sugirió Díaz Esmendi ante una consulta de los medios en la plaza 9 de Julio respecto a la fecha en la que se podrán retirar las SUBE impresas con los datos de sus titulares.Pocos para atenderAyer volvió a funcionar el puesto ubicado en la Casa del Bicentenario de Itaembé Miní, que había cerrado el jueves alegando “falta de seguridad” para el personal por supuestas amenazas de la gente.Reabrió con sólo dos personas para cientos de vecinos que llegaron a querer ser atendidos, pero con custodia policial. Ahora, atenderán de lunes a viernes de 7.30 a 16.30 y los sábados de 8 a 12.En la Estación de Transferencia de Miguel Lanús, la cola era más que importante. Allí, con más suerte, había tres atendiendo a los usuarios, pero la demora fue igualmente importante. Allí, la atención sigue de lunes a viernes de 9 a 18 y sábados de 8 a 12.Junto a la sede de la Municipalidad de Posadas y la delegación municipal de Villa Cabello, siguen siendo los únicos cuatro puestos de registración que se habilitaron para 100 mil usuarios base del transporte de pasajeros. Pocos.En principio, el centro de atención que se ubica en la planta baja del edificio central, a partir del lunes 20 de enero próximo se trasladará al Paseo La Terminal, ubicado en las intersecciones de las avenidas Uruguay y Mitre. “El motivo de este cambio es aprovechar su amplio espacio para optimizar su calidad de atención. Contará además de un lugar para la espera y otro para la tramitación de la SUBE. Finalmente, al ser una zona en donde existe una gran transitabilidad de vehículos, posibilitará la conexión con la mayoría de los ramales de colectivos urbanos”, explicaron desde la Comuna. El gerente de la tercerizada del Grupo Z, Díaz Esmendi, ratificó ante la prensa que no le cierran los costos para incorporar más personal y se quejó que no cuentan con el apoyo del Estado como en la SUBE nacional aplicada en Buenos Aires. “Empezamos la registración en octubre para evitar estas circunstancias. Cuando aparece el tema de la tarifa que no tiene que ver con el sistema, generó una masiva concurrencia que generó complicación. Es un esfuerzo de empresas privadas de transporte que abonaron máquinas y el sistema completo. Tenemos que costear con fondos propios la incorporación del personal de registración y técnico y el pago de proveedores. Ponemos el mayor esfuerzo y la gente que podemos sin el Estado. Hay que pedirle paciencia a la gente”, se justificó, olvidando los millonarios subsidios que otorgan Nación, Provincia y Municipio y que salen de Rentas Generales.Admitió que el punto de recarga del SUBE de Candelaria sigue sin funcionar, “porque hay problemas técnicos, muy baja señal del Posnet. Estamos buscando algún punto más para evitar la ausencia”.La polémica comenzó por el lado menos pensado y en el tiempo de mayores complicaciones. Muchos misioneros que iban a sacar la tarjeta SUBE Misionera se quejaban en los medios porque les sacaban una foto de su rostro, cuando el plástico no lleva foto (salvo los adultos mayores y los escolares-universitarios); y se pide una factura de servicios con dirección, cuando no hacen el envío de la tarjeta a domicilio.Fue entonces que el gerente de la empresa Servicios Urbanos admitió en una entrevista radial, que se hace “un legajo” de cada pasajero. Y que el mismo se constituía “por si algún juez” pedía información a la empresa. Pero, la cantidad de datos pedidos por la tercerizada del Grupo Z, es aun mayor, excesivo para una tarjeta pre-paga (no de crédito) para viajar en colectivos urbanos y metropolitanos.Según el formulario que se encuentra en la página oficial del SUBE Misionero (www.subemisionero.com.ar); las preguntan superan lo que se puede involucrar al servicio de transporte.Al grupo Z, a través de Servicios Urbanos, le interesa saber de cada usuario -además de nombre y DNI o dirección- para el “legajo”: nombre del padre y de la madre del usuario de transporte; si trabaja o no; los ingresos que obtiene de su trabajo; profesión; cuántos viajes hace por día; en qué recorrido los hace; si tiene coche o moto.Lo más curioso y hasta grave es que el Estado provincial haya aprobado la efectivización del cuestionario a los usuarios, tratándose de detalles muy particulares de las personas. ¿Qué uso se hace de tantos datos personalizados cuando ni siquiera un censo oficial con datos relevantes similares lleva nombre y apellido y fotografía sino que es anónimo? ¿Acaso no se corre el riesgo que la empresa pueda ofertar semejante banco de datos de 100 mil misioneros a otras empresas dedicadas a actividades comerciales? ¿No saben los funcionarios que datos como los que se relevan estan muy cotizados en el mercado del marketing y la comercialización para la focalización de clientes?Aunque Díaz Esmendi haya asegurado que la misma se dejó de hacer por la presión de tiempo que existe frente a la demanda de la gente, hay personas que confirmaron que les sigue haciendo muchas de esas pr
eguntas, además de tomar la fotografía y pedir factura de servicio.Vale recordar que rige en nuestro país la Ley Nº 25.326 de protección de datos personales. Falta en este caso que se haga cumplir para evitar inconvenientes.





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