POSADAS. La madre de la joven secuestrada el martes en la esquina de las calles Rivadavia y Entre Ríos sigue sin aparecer, lo que agrega una dosis más de misterio al confuso episodio.El juez de Instrucción Marcelo Cardozo, al frente del Instrucción 7, dispuso su localización para establecer si tiene vinculación o no con el secuestro de su hija de 18 años.La muchacha fue subida por tres criminales que ocultaban sus rostros con caretas a un coche, presumiblemente un Fiat Uno blanco.Allí uno de ellos le mostró fotografías de su familia y dejó una advertencia: “Decile a tu papi que pague su deuda y venda la casa”.Luego le tapó la boca con un pañuelo empapado en una sustancia que durmió a la víctima en el acto.Cuando ella se repuso, dos horas después, en el barrio Belgrano de Candelaria, aprovechó que sus captores hablaban en guaraní afuera del vehículo para escapar. Los investigadores creen, en realidad, que la dejaron irse.Lo cierto es que llegó a la casa de un vecino y pidió ayuda. Así la Policía supo de su localización.Para ese entonces eran alrededor de las 22 del martes. Hacía dos horas que su padre la buscaba en forma desesperada.El secuestro es innegable, indicó una fuente de la investigación. “Ahora debemos averiguar en qué circunstancias. Este tipo de delitos no son comunes en Posadas, por eso nos inclinamos más hacia el entorno de la propia víctima”, agregó.En este sentido trascendió que no habría sido la primera vez que esta chica es víctima de un apriete. Hubo una ocasión anterior, aunque sin privación ilegítima de la libertad.En este caso también habría estado involucrada. El trasfondo de todo sería un conflicto por bienes de la otrora sociedad conyugal.





Discussion about this post