POSADAS. Para unos 700 estudiantes de Posadas, Garupá y Candelaria, el tereré y los amigos de los meses de enero y febrero tienen un nuevo escenario: el Cep 4 de la capital posadeña. Desde el lunes, concurren a esta institución para participar de las clases gratuitas que se ofrecen en el marco del programa de Apoyo Escolar, que culminará el 17 de febrero. Es la primera vez que desde el Gobierno Educativo se implementa una propuesta de estas características en Misiones y el número de inscriptos superó ampliamente el esperado. Las materias con mayor cantidad de inscriptos son Matemáticas, en que hay unos 300 anotados, seguida de Lengua, y lengua extranjera, liderada por Inglés, Francés y Portugués. Las clases están a cargo de docentes y de estudiantes avanzados de profesorados de distintas unidades académicas de la Universidad Nacional de Misiones, el Instituto Montoya y el Ipesmi que participan en forma voluntaria. Varios de ellos están adheridos a la Asociación de Docentes Secundarios (Adosec). Muchas materias a rendir“Estamos muy sorprendidos por la respuesta de los estudiantes. Vienen de distintas escuelas y barrios de Posadas, también de Garupá y de Candelaria”, señaló a PRIMERA EDICIÓN David Fraga, estudiante avanzado de Licenciatura en Trabajo Social de la Facultad de Humanidades, quien junto a la profesora María Torres está a cargo de la coordinación del programa.El joven destacó dos datos que llaman la atención: la gran mayoría de los inscriptos (95%) se llevó a rendir seis materias o más. Sólo un pequeño porcentaje se llevó una o dos materias. “Por lo que nos dicen a la hora de inscribirse, muchos factores tienen que ver con esto, algunos quedaron libres, otros, sobre todo los de 1º año por ahí les cuesta adaptarse al ritmo de la secundaria”, explicó. El otro dato es que más del 60% de los inscriptos concurre a escuelas de gestión privada, y alrededor de un 40%, a escuelas públicas.Más inscriptosHabían comenzado las inscripciones a fin de 2013 pero se continuó esta semana, porque a cada minuto se acercaban más jóvenes, algunos con sus padres, solicitando un lugar para poder preparar sus materias.Para hacerlo deben llevar su DNI -no se requiere la libreta escolar-, el programa de la materia y la carpeta, para, en función de ello, ir abordando el temario. Las clases se desarrollan de 14 a 17, en distintos horarios y días según las materias. InsólitoYa es “habitual” que los estudiantes se lleven Educación Física, principalmente porque al ser contraturno, una gran cantidad prefiere faltar y terminan quedando libres. Pero realmente sorprende que algunos alumnos, además de esta materia, también hayan solicitado ayuda para ‘preparar’ Música o Plástica. Cabe preguntarse cómo es posible que en una cultura donde no hay joven que pase un día sin escuchar música -sea el género que sea-, es decir, que realmente la disfrutan y es parte de su vida y su identidad, tenga problemas para aprobar la materia. ¿El abordaje será acorde a sus inquietudes? ¿Se sigue dictando poniendo todo el énfasis en la teoría y el pentagrama, y no en el disfrute de los géneros musicales históricos y contemporáneos? ¿La materia está a cargo de profesores de música o la siguen dictando docentes poco preparados en el área?Las mismas preguntas caben para plástica, que junto con música, e incluso teatro, u otras artes, siguen estando muy relegadas en la currícula escolar -por determinaciones de larga data que ameritan ser discutidas en profundidad por los expertos a cargo de los diseños curriculares, pero no serán abordadas en este informe. Buscarle la vuelta“La propuesta es organizar grupos de unos ocho alumnos, cada uno acompañado por un docente de Inglés. De esa manera, cada grupo puede ir abordando los contenidos según los programas, por ejemplo, los que necesitan preparar inglés técnico, están trabajando juntos”, señaló a este matutino Jorge Dávalos, estudiante avanzado de esta asignatura en el Ipesmi. Consecuentemente, ya desde el primer encuentro, en el aula “rompieron filas” y acomodaron las sillas y mesas en círculo, para poder trabajar más activamente y dialogar con los compañeros ayudándose mutuamente.“La idea es que en cada materia se pueda lograr la cooperación, porque la intención es que los cursos sean participativos, inclusivos e integradores”, indicó Fraga.BalanceAl momento de inscribirse en el curso, los estudiantes completan fichas con sus datos personales, año que cursan, colegio, materias a rendir -ya sean del 2013 o previas de otros años- y deben dejar un teléfono de contacto de sus tutores. “Esto es para que una vez finalizado el programa, podamos comunicarnos con los padres y saber cómo resultó la preparación, si rindieron, si aprobaron, y también conocer los motivos por los cuales se llevaron las materias”, dijo Fraga.Esta propuesta de apoyo escolar aparece como un acertado paliativo para aprobar la materias adeudadas, sobre todo habida cuenta de lo que cuesta pagar un profesor particular (alrededor de 80 pesos la hora). Sin embargo, la gran cantidad de inscriptos da lugar a otras lecturas relacionadas con porqué hay tan altos niveles de desaprobación. Muchos tiene que ver que “los chicos no quieren estudiar”. Pero es compartido con las instituciones educativas, y se relaciona con el paradigma desde el cual se concibe al estudiante y al conocimiento, y las estrategias de enseñanza que se aplican, muchas de las cuales siguen replicando un modelo que ya no es eficaz.





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