POSADAS. Los vecinos de Itaembé Miní que se agolparon en los últimos días para sacar la tarjeta SUBE en la Casa del Bicentenario, esta vez decidieron cortar la avenida 147 en reclamo del retorno de la oficina de atención de la empresa que registra usuarios.Durante la semana, cabe recordar que se presentaban cerca de 500 personas por día, pero sólo había número para el trámite de unas 200. En medio de la larga espera (horas perdidas a la espera de la SUBE), intenso calor y falta de personal que agilizara los trámites, generaron tensión entre las dos personas que atendían y algunos vecinos, al punto de generarse agresiones verbales.El miércoles, la empresa Servicios Urbanos había solicitado por ese motivo que haya custodia de la policía provincial, pero no se dio. Por ello, cartel mediante, decidió no atender ayer lo que generó la protesta de quienes fueron por su tarjeta SUBE y no encontraron a nadie.Gestiones posteriores, avalancha de críticas hasta de altos funcionarios del Gobierno, hicieron que la empresa contratada por el grupo Z dé marcha atrás y vuelva (tal vez hoy) al populoso Itaembé Miní.No aclare que…El gerente de Servicios Urbanos, Enrique Diaz Esmendi, intentó ensayar una defensa sobre las falencias, en Radio República, ante las quejas. Sobre el cierre en Itaembé Miní, dijo: “Habíamos notificado que el 15 nos íbamos a retirar del lugar tras haber estado varios meses. Y hemos tenido tres incidentes muy peligrosos por gente que ha amenazado al personal que trabaja ahí, que son mujeres jóvenes. Hemos pedido asistencia y no hemos recibido ninguna. Por eso decidimos no continuar por el grado de agresividad. Cualquier persona que paga sus impuestos y tiene problemas, acude a la Policía y nos dijeron que no había móviles ni personal”. La queja, generó -vía Twitter- una reacción del ministro de Gobierno, Jorge Franco: “La Policía está para cuidar la seguridad general no la desidia ni la ineficacia de algún concesionario público”, dijo el funcionario.Se le preguntó a Esmendi por qué no se contrataba seguridad privada y se excusó asegurando que “no podemos tomar más personal. Todo se hace en función de que la población reciba la mejor atención. Dijimos que nos íbamos a ir a todos los barrios, a la mayoría de los barrios para registrar a la gente de manera ordenada y tranquila con tiempo suficiente y nos encontramos con estas cosas que rayan lo absurdo y no recibimos ayuda cuando la necesitamos”, ratificó la queja.Consultado por los ánimos caldeados de la gente por la larga espera para tener la tarjeta, el empresario de la tercerizada para el SUBE, dijo no entender por qué la gente se enoja. “Desde hace varios meses estamos registrando y ambos sistemas están conviviendo. Se han salido de carril las cuestiones normales y tratamos de seguir de la mejor manera posible porque la gente se enoja y no quiere esperar. Porque no fueron con anterioridad y la quieren para mañana”, aseguró.También se le preguntó por los horarios escolares (turno mañana o tarde) que se exige declarar. Sin embargo, si los alumnos tuvieran un acto o actividad en contra turno, deberían pagar boleto común más caro. “Porque no se está en funciones escolares”, fundamentó Esmendi con largos silencios que evidenciaron su falta de respuesta.“Es un porcentaje muy ínfimo de error que podría haber. Estamos hablando de la generalidad de las personas y las circunstancias normales en que se acude a la escuela”, añadió, aunque admitió que el grupo Z nunca pierde frente a las categorías con boleto reducido, al recibir los subsidios del Estado.¿Legajo judicial o tarjeta de servicio de transporte?Esmendi confirmó que si bien la tarjeta SUBE Misionero no lleva foto (salvo los beneficiarios de boleto escolar o mayores de 70 años), la empresa decidió armar un legajo de cada usuario, lo que causó muchas críticas por el manejo de datos que tendrá una tercerizada de un grupo empresario. “Es para el legajo de la persona, por si mañana se comete un delito y un juez me pide que informe. No se por qué me preguntan tanto por la foto si la SUBE de Buenos Aires también la tiene”, erró poco diplomático y fuera de sí Esmendi, negándose a responder más sobre el delicado tema.Por la cuestión se volvió a sumar el ministro Franco vía redes sociales: “Quienes tramitan la tarjeta son ciudadanos con derechos NO SON delincuentes!!”, aseguró.En la entrevista radial se le preguntó si era cierto que la empresa pedía a quienes iban a tramitar la SUBE informar las líneas y horarios en las que cada usuario utiliza los servicios, admitió: “En algún momento se le hicieron preguntas para mejorar el sistema, pero desde hace un tiempo evitamos esas preguntas para no dilatar los tiempos”.“Todo es absolutamente normal”Si ponerse colorado, en tono de superación, Díaz Esmendi criticó el manejo de los medios a las quejas por la implementación de la SUBE. “Usted lee cualquier medio y todos hablan en tono negativo. Cualquier sistema que usted inicia va a tener complicaciones y errores. Todo es absolutamente normal y en todos lados sucede. Si leemos lo que ha pasado en el mundo, nos vamos a dar cuenta donde estamos (….) Debería ser un momento de alegría de aceptación” aseguró, recordando lo sucedido con la SUBE nacional en Buenos Aires a modo de justificación.Entonces se le preguntó cómo pedirle que sea un momento de felicidad a quien se levanta temprano para buscar su tarjeta y lo tienen cuatro horas esperando. El representante de Servicios Urbanos terminó pidiendo a la periodista Alicia Soroka que si tenía alguna solución de la dé para implementarla.





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