POSADAS. Los puestos ubicados en el Mercado Central de Misiones (MCM) dejaron de vender un 30% de su mercadería a clientes del Paraguay, a raíz de una medida establecida por el Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (SENAVE) del vecino país, que prohíbe -a través de una resolución- la importación de productos por parte de pequeños comerciantes.A principios de diciembre del año pasado -en la página oficial del organismo sanitario paraguayo- se publicó que hasta febrero de este año se dejarán de emitir Acreditaciones Fitosanitarias de Importación (Afidi) para el ingreso de tomate (incluye producción argentina), “teniendo en cuenta los importantes volúmenes de producción nacional del rubro que se están registrando en las zonas de cultivo”.Sin embargo, la medida no se limitó a una sola producción, pero tampoco se le aplicó a todos los importadores por igual (pequeños, medianos ni grandes). Al parecer, tres o cuatro grandes monopolios paraguayos siguen operando con total normalidad, proveyéndose de otras provincias argentinas, mientras que los pequeños comerciantes dejaron de hacerlo, afectando a productores y comerciantes misioneros.“Ahora ellos (el Senave) solo habilitan a los grandes importadores. No compran dentro del predio del Mercado Central. Pasa que en el Paraguay se hizo el negocio para grandes mayoristas, incluso triplican los precios porque una bolsa de papa de la mejor calidad que acá vendemos a 70 y 80 pesos, allá lo venden entre 200 y 250 pesos. Un tomate que tenemos entre 70, 75 y 90 pesos; y ellos tienen para arriba de los 260 pesos”, explicó Juan Rodríguez presidente del Mercado Central de Misiones, en diálogo con PRIMERA EDICIÓN.Para el funcionario, “se están aprovechando del minorista, del consumidor final. El negocio es de cuatro o cinco personas y no dejan llevar a los pequeños comerciantes con vehículos chicos (llámese traffic o coches particulares) las mercaderías. Este era el negocio tradicional y que movía mucho el comercio paraguayo. Hoy, ese pequeño comerciante, además de ser cautivo, no tiene más que la opción de comprarle a estos grandes monopolios que sí tienen el ingreso de mercaderías por importación”.Reclamo al ParaguayRodríguez reveló a este diario que se está analizando la posibilidad de viajar al vecino país para dialogar con las autoridades paraguayas, solicitando la revisión de la medida de restricción y así tratar de recuperar el mercado perdido y las divisas que podrían quedar en Misiones. “En su momento, cuando el Senasa (Servicio Nacional de Sanidad Agroalimentaria Argentina) estableció exigencias que rigen hasta la actualidad, la gente que viene a comprar a nuestro mercado tiene la garantía del producto, que es sano porque es supervisado en lugar de producción, en la planta de almacenamiento, en el lugar de tránsito y hasta su salida”, detalló el titular del abasto misionero. PerjuicioCon este accionar del organismo sanitario paraguayo, el titular del Mercado Central misionero confirmó los perjuicios de la prohibición: “Nos ha perjudicado bastante porque encima hacen una compra directa en lugares de producción como Salta, Mendoza y Jujuy, mientras que antes se movía la comercialización dentro de nuestro predio. Esto está perjudicando bastante a los comerciantes misioneros, sobre todo a los que operan dentro de nuestro Mercado. Ellos movían aproximadamente entre un 25 y 30% de lo que se comercializa dentro del Mercado con producción que iba al Paraguay”.Según afirmó Juan Rodríguez, esta medida rige hace más de 30 días aproximadamente. Y son para todas las mercaderías como tomate, papa, cebolla.La medida del SenaveLa determinación tomada a principios de diciembre pasado fue anunciada por el presidente del Senave, ingeniero agrónomo Francisco Regis Mereles, tras reunirse con productores paraguayos, quienes manifestaron que cuentan con suficiente producto para abastecer la demanda local “hasta febrero de 2014”.El ingeniero Mereles, indicó que la medida fue adoptada, “atendiendo las informaciones provistas por el Departamento de Comercialización del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), que da cuenta que el promedio de consumo diario de tomate en el Paraguay es de 120 mil y 150 mil kilogramos”. En las últimas semanas de diciembre pasado habrían ingresado al vecino país, las últimas partidas de tomate importado con las cuales, se cerraban los permisos para las operaciones legales.Para Rodríguez, “no es justo que una persona, a pasos de nuestra tierra esté pagando el triple de precio por un producto. Históricamente siempre se comercializó así, fue de libre comercio y es lo que nosotros estamos defendiendo. Esperemos que las autoridades del organismo pertinente del Paraguay levante la medida y se pueda operar nuevamente como antes, teniendo en cuenta que se está perjudicando al consumidor”, concluyó el funcionario.





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