OBERÁ. Indignación y desmentidas generaron las declaraciones de las autoridades de la Cooperativa de Electricidad de Oberá Limitada (CELO) que aseguraron que fueron “violentos” los vecinos que reclamaron un plan de contingencia para paliar la falta de agua potable en la Capital del Monte en la marcha registrada hace dos semanas, la que incluso contó con el acompañamiento del obispo de Oberá, Damián Bitar.A través de un comunicado difundido a los medios de prensa, un grupo de usuarios de la CELO, encabezados por el ex convencional constituyente obereño, Rafael Pereyra Pigerl, indicaron que las autoridades de la cooperativa realizaron estas declaraciones en el marco de una reunión mantenida con los representantes de las distintas iglesias de Oberá, reunión convocada para “mantener la paz social” y de la cual excluyeron expresamente al obispo Bitar.“Nos quieren dividir, nos quieren enfrentar manipulando lo más sagrado que tenemos los vecinos que es nuestra propia fe y el respeto que se vive en Oberá por cada una de las expresiones religiosas. Oberá es ejemplo de convivencia religiosa. Los vecinos no somos violentos y jamás estuvo en riesgo la paz social, lo que no quita que sigamos reclamando que las autoridades de la CELO rindan cuentas y que repartan agua en los barrios, porque un plan de contingencia no nos va a caer del cielo”, expresó Pereyra Pigerl.El abogado, autor de la denuncia penal por supuesta defraudación por la cual están imputados los actuales miembros del consejo de administración de la CELO, dijo: “Ya nos mandaron a juntar agua de lluvia para asegurarnos la provisión, lo único que falta es que nos manden a rezar para que llueva”.





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