POSADAS (Por Esteban Abad). El inicio de la 44ª edición del Festival Nacional de la Música del Litoral se presentó complicado. La lluvia del jueves fue un mal presagio y fuente de alteración de nervios. Pero luego paró y lo positivo es que limpió las gradas del anfiteatro. Salió el arco iris y como una burla volvió a llover pero sobre la hora del comienzo salió el sol y no se fue hasta ahora. Es que tanto hablar de las lunas del festival, parece que el sol se puso celoso y dijo saldré y permaneceré y todo salió bien. Los nervios fueron trocándose por expresiones de satisfacción en los organizadores. Y todo salió “casi” como estaba previsto. La noche 1, lleno total para presenciar un doble acto central: Los Huayra (estreno en Posadas) y Jorge Rojas (otras veces con Los Nocheros pero solo nunca). La segunda noche se calculaba una menor afluencia porque Mario Bofill “está muy seguido por Posadas” y con Imaguaré y “Los Cuestas hermanados” (dudoso tema). Fallan aquí todos los cálculos y el viernes las gradas se cubren totalmente hasta los pasillos (más público que el jueves).El sábado con Pedro Aznar (sofisticado folklorista) el pronóstico era dudoso también, pero se emparejaba la cosa con Los Hijos de los Barrios o Los Vecinos, que llevan su gente. Y el humor de Hugo Varela (“Bah, siempre hace lo mismo”, se oyó comentar), la cuestión es que para la entrada de los herederos del chamamé romántico de Los Hermanos Barrios la platea de cemento estaba llena. El domingo cayeron todos los récords: el número uno del folklore, Oscar Esperanza Palavecino, tal vez por posesión de nombre, logró que se tuviera que levantar la boletería y colgar el cartelito “No hay más entradas”.No es sólo por los artistasPasa que, además de la admiración a tal o cual artista, las expectativas estaban puestas en el escenario techado, en la última palabra en tecnología en luces y sonidos y hubo curiosidad por ver cómo era todo eso. Al parecer nadie salió defraudado. Muchos alaban la entrega de distinciones. Nadie objetó el Mensú de Oro a Rulo Grabovieski. Para 2014Y todos piensan ahora en lo que falta para el año que viene. En materia de reconocimientos, se debe tener en cuenta a quienes pasaron muchos años por el festival (artistas o colaboradores) y a los fundadores que todavía viven. Oímos en una radio o TV que José María Arrúa habló de “prefestivales en Santa Fe, Corrientes, Entre Ríos”. Eso puede ser bueno para hacer un certamen interprovincial por el premio Revelación, pero sería lindo que volvieran los tiempos de las delegaciones provinciales. Y en lo edilicio, algo que salta a la vista cuando llega la fiesta mayor de Misiones: construir en la escalinata de entrada y dentro de la tribuna las necesarias e inclusivas rampas para discapacitados o enfermos inmóviles momentáneos. No dejemos que ellos se pierdan los futuros festivales, “cuyo piso será el techo del reciente” y exitoso que acaba de culminar.





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