ROSARIO, Santa Fe (Diario La Capital). Diez días atrás Rubén Escobar, un muchacho de 23 años, llegó desde su Villa Ocampo natal para trabajar en una empresa vial que realiza reparaciones en la autopista Rosario-Buenos Aires. Junto a otros seis coterráneos se instaló en una casa de Villa Gobernador Gálvez y comenzó a trabajar como sereno, de 19 a 7, en el obrador instalado sobre el kilómetro 280.5 de la autovía, a un costado de la mano que va a Capital Federal. En ese lugar debía estar alerta el último viernes a las 7, cuando uno de sus compañeros llegó para llevarse una máquina compactadora. Pero lo que vio el recién llegado fue otra cosa: Escobar había sido asesinado a balazos.El muchacho estaba arrodillado al lado de un baño químico, con su cabeza reclinada sobre uno de sus hombros. Tenía un balazo en el pecho y siete por la espalda, todos de calibre .22. En la escena del crimen los pesquisas recolectaron cuatro vainas servidas de ese calibre. En tanto, el móvil del hecho era una incógnita aunque descartaban el robo y se inclinaban a una venganza por motivos aún desconocidos.“Sus compañeros dicen que no tenía problemas con nadie y que hace cuatro días también llegó desde el norte su compañera, a quien no estamos pudiendo ubicar. Se van a girar oficios a la Policía de Villa Ocampo para conocer si la víctima tenía antecedentes policiales o algún problema del que viniera escapando”, explicó uno de los allegados a la investigación.En la casilla del obrador donde fue hallado el cuerpo de la víctima había una docena de sillas de plástico, una heladera de camping y una mesa. Pero el calor de una agobiante jornada que terminó en una fuerte tormenta hizo que Escobar permaneciera fuera mirando cómo se acercaba el temporal.Al lado de la casilla se levanta un baño químico y las máquinas estacionadas alrededor de la improvisada oficina. La residencia más cercana al obrador está a unos 50 metros, pero en ese lugar los vecinos dijeron que no escucharon nada extraño. Cuando a las 7 de la mañana del viernes uno de los compañeros halló a Escobar, el muchacho yacía arrodillado con su cabeza recostada sobre uno de sus hombros, en un espacio que iba desde el baño hacia la casilla, resguardado de la ruta por una de las máquinas pesadas. Tenía un balazo en el pecho y siete impactos más ejecutados por la espalda.El forense que revisó el cuerpo indicó que Escobar fue ultimado en medio de la oscuridad, entre la medianoche y las 2 de la madrugada, antes de que se desatara sobre Rosario una verdadera tempestad. Es decir que el cuerpo quedó expuesto a la lluvia. En el lugar la policía halló cuatro vainas calibre .22.Lo llamativo es que a Escobar no le faltó ninguno de sus objetos personales, entre ellos un celular de alta gama. Como tampoco faltaron maquinarias. “No le faltó nada. El cuerpo quedó entre la casilla y el baño, con lo cual se puede inferir que fue sorprendido cuando iba hacia el baño o bien escuchó ruidos y se acercó a ver qué sucedía. Pero es muy apresurado aventurar una mecánica”, indicó la fuente consultada. Y agregó que “en un principio se descarta la hipótesis del robo y se investigan las relaciones que este muchacho generó en los últimos diez días, es decir desde que llegó a la ciudad”.





Discussion about this post