“¿Aumentaron algunos precios? Sí, pero han aumentado todos los sueldos. El tema no es si (los costos) subieron, sino que el pueblo tiene mayor acceso a bienes. Todo lo demás es cháchara”, sentenció este viernes la subsecretaria de Defensa del Consumidor, María Lucila “Pimpi” Colombo, al responder a una consulta sobre declaraciones de la titular del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, en las que reconoció que se debe bajar la inflación. A sólo dos días del anunciado regreso de la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, la titular del BCRA desde 2010 sorprendió al reconocer la existencia de un alto nivel de inflación, una secuela del modelo económico del kirchnerismo que en las esferas oficiales no se reconoce como tal, pero que en las últimas semanas, de la mano de una nueva escalada de subas de precios de artículos de la canasta familiar, entre ellos la yerba mate, está en boca de todo el mundo y en el centro neurálgico del debate político.Al hablar en la apertura de las Jornadas Monetarias y Bancarias del BCRA, la funcionaria reconoció tensiones internas en la economía que atribuyó a la puja distributiva y la industrialización; y, al responder a una pregunta, no eludió el tema inflacionario: “Un proceso de crecimiento y redistribución del ingreso tan intenso no es neutro en términos de inflación”, dijo, y agregó que “el gran desafío es buscar desde la heterodoxia los instrumentos para converger a niveles más bajos sin recurrir a la receta lineal de reprimir la demanda”. La funcionaria no esquivó tampoco temas controversiales, como la caída de las reservas y la cotización del dólar; y aprovechó para negar que sea intención del Gobierno profundizar el ritmo devaluatorio o segmentar el tipo de cambio, temas que están en el orden del día del debate que asoma al cierre del año, que “probablemente cerrará con equilibrio externo”, según Marcó Del Pont, y mientras todas las miradas convergen hacia el regreso de Cristina al sillón de Balcarce 50. El reconocimiento, por parte de la funcionaria del BCRA, de un nivel alto de inflación asociado al modelo económico que promueve el kirchnerismo, viniendo de quien es la máxima responsable de la política monetaria y cambiaria oficial, estaría reflejando las internas que pujan al interior del gobierno nacional. El sinceramiento respecto a la inflación y la necesidad de enfrentar ese lastre que arrastra la economía con políticas concretas, contrasta, por ejemplo, con las posturas de Guillermo Moreno, un funcionario clave de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner; autor de algunas de las más controvertidas medidas adoptadas por el kirchnerismo en el área económica. Hace sólo una semana, Moreno había negado públicamente, por enésima vez, la existencia de la inflación. En tanto, el banquero, y titular de la Asociación de Bancos Privados de la República Argentina, Jorge Brito, un hombre asociado al kirchnerismo, criticó con dureza en los último días a Moreno. “Hay que decirlo con nombre y apellido, el señor Moreno le ha hecho mucho daño a la economía, mucho daño”, recalcó en diálogo con la radio Cadena 3 de Córdoba. Al fin de la semana pasada, el senador misionero Salvador Cabral Arrechea, del Frente Renovador, en una entrevista concedida a un sitio web porteño, cargó también sin eufemismos contra los desplantes personalistas de Moreno, y sus políticas de control de precios, que “le hicieron mucho mal a Cristina”, dijo. Clima recalentadoEn sus declaraciones, Cabral Arrechea se manifestó identificado con el kirchnerismo y anunció que ya ratificó su pertenencia a la bancada del FPV en el Senado; postura que marca una aparente diferencia con la promocionada política “misionerista” de bloque propio del Frente Renovador en el Congreso, anunciada oportunamente, en un contexto electoral, por Closs y Rovira. El clima social en la provincia, en este marco, se recalentó en la semana con una protesta de tabacaleros que salieron a cortar la ruta en San Vicente, reclamando por el no pago de los recursos de la Caja Verde, pero también por la indignación que causó en el sector enterarse que el Gobierno provincial había hecho un préstamo millonario a la cooperativa tabacalera, ratificando el sesgo de la política del Frente Renovador, que privilegia el “feeling” con la dirigencia tabacalera en detrimento de una más estrecha relación con los colonos. El Gobierno, por su parte, asegura haber destrabado los recursos que se retienen a nivel nacional y responsabiliza al diputado “Cacho” Bárbaro por la protesta; aunque en los hechos tuvo que enviar al ministro de Gobierno, Jorge Franco, a tratar de recomponer la situación. El conflicto tabacalero, asimismo, volvió a desnudar la dependencia de Misiones de los recursos nacionales, algo que ya se vio en las elecciones del 30 de junio, cuando la Nación no envió los fondos del FET, reavivando el descontento tabacalero. En Posadas, el jueves el Concejo Deliberante reeditó una de las peores imágenes de ese cuerpo deliberativo, al aprobar a libro cerrado y de espaldas al contribuyente un incremento de las tasas municipales. Aparentemente con la oposición mirando para otro lado, el bloque renovador trató de que la sanción pasara desapercibida, sin debate y ni siquiera una mención en el recinto, prepotente estrategia presumiblemente destinada a evitar el costo político. Más abiertamente, el Ejecutivo provincial aprobó una suba del precio de la electricidad por decreto, medidas ambas que no se condicen con cierto discurso triunfalista en esferas de gobierno; y que contribuirán a elevar aún más el creciente costo de vida. En este panorama, en el Frente Renovador hay tensiones que se disimulan mostrando una postal de unidad interna poco convincente, al menos en este tramo muy marcado por las expectativas y temores relativos a los cambios que se espera en el gabinete provincial a partir del 10 de diciembre. Misionerismo de alto vuelo Por su lado, el presidente de la Cámara y conductor del Frente Renovador, Carlos Rovira, se embarcó en una disertación de nivel académico sobre liderazgo en el marco de las jornadas lanzadas por la fundación Konrad Adenauer y la propia Legislatura de misionera. En el marco elegante del teatro lírico del Centro del Conocimiento, Rovira se despachó con una batería de conceptos que, más allá del contexto fo
rmal, apuntaron a la interna renovadora. El objetivo concreto del acto, por lo que se puede ver, sería el posicionamiento del vicegobernador Hugo Passalaccqua, como un serio aspirante a ser el candidato de la renovación en 2015, al menos en lo que respecto al rovirismo. En su discurso, Rovira criticó a los “asesores” que se la pasan mirando encuestas y especulando con la foto del momento, una alusión que para los que entienden el lenguaje de la interna renovadora, estaría dirigido a figuras del entorno de Closs, especialmente desgastadas, como Marcelo Syniuk y Quique Gross o el consultor Gustavo Córdoba. Los más encendidos en el rovirismo salieron del coqueto escenario repitiendo la advertencia de Rovira de que en lugar de estar todo el tiempo corriendo detrás de los problemas y apagando los incendios, los verdaderos liderazgos se anticipan a los problemas y planifican con diez años de anticipación. El nuevo ciclo que se iniciará el 10 de diciembre próximo dirá si estos aprontes apuntan a los cambios que la gente espera, tanto en la provincia como en la Nación. O si todo no es más que pura cháchara de un momento de transición política.





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