POSADAS. Los Murciélagos, la selección nacional de fútbol para ciegos, visitaron esta ciudad para brindar una clínica de sensibilización sobre la función social del deporte y las posibilidades de inclusión de las personas con discapacidad. Aquí se encontraron con Los Magos, como se autodenominó el equipo misionero de futbolistas ciegos y con baja visión que se formó hace cinco años y entrena en Posadas.En el Consejo Provincial del Deporte, ubicado en calle Córdoba y Jujuy, protagonizaron una charla seguida de una exhibición deportiva entre ambos equipos, dirigida por el árbitro Néstor Pitana. No son límites, son oportunidades“Cuando me detectaron que estaba quedando ciego por un glaucoma congénito fue terrible, dije ‘porqué a mí’. Con el tiempo, tratamientos mediante, empecé a cambiar la forma de pensar y me dije: ‘¿porqué a mí no?, ¿quién soy yo para evitar que estas cosas ocurran?’”, relató Diego Cerega en la charla. “Decidí aprovechar la poca visión que me quedaba, empecé a aceptar, entendí la problemática, fui a un centro de rehabilitación y conocí el fútbol para ciegos. Al principio, cuando me invitaron a jugar pensé que estaban todos locos, que se iban a chocar, pero conocí el juego y hoy, gracias la selección, esta discapacidad pasó a segundo plano”, agregó destacando que “la discapacidad no se contagia, lo que se contagian son las ganas de hacer cosas”.Por su parte, Darío Lencina, arquero de Los Murciélagos, desde 1999, que es el único deportista convencional -no ciego- del equipo, reflexionó sobre la importancia de dejar de lado los prejuicios en relación a la discapacidad. “Cuando me invitaron a participar del equipo, un poco subestimé el proyecto. Pero cuando fui por primera vez al entrenamiento me di cuenta que eran ciegos que sabían jugar al fútbol, y eran muy buenos”, señaló. Adaptación del juegoGermán Márquez, preparador físico de Los Murciélagos, señaló las adaptaciones que tiene el deporte: la pelota tiene una especie de sonajero para que se pueda escuchar dónde está; los jugadores avisan con la palabra “voy” cuando se dirigen a la pelota para evitar chocar con el compañero; los guías detrás del arco del contrincante para orientar cuándo patear. “La cancha es uno de los pocos lugares donde los jugadores ciegos pueden manejarse sin depender de otra persona, ahí encuentran la libertad total”, dijo. El rápido ascenso de Los MagosEl equipo de fútbol misionero comenzó a formarse hace unos cinco años, pero tras un impasse, retomó el entrenamiento este año. Está integrado por jugadores de todas las edades, la mayoría de los cuales se conocen por participar en el Centro de rehabilitación del Ciego. Entrenan los miércoles de 14 a 15 y los sábados de 15 a 16 en la cancha La Terraza, y casi todas las noches lo hacen en una cancha de césped de avenidas Ituzaingó y San Martín. “Me gusta el fútbol y recién este año me enteré de Los Magos, así que me sumé. Y enseguida nos enteramos de esta jornada, conocimos a la selección nacional y estamos con muchas ganas de seguir jugando”; destacó a PRIMERA EDICIÓN David Babi (20).




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