CANDELARIA. Según se acercaron a denunciar vecinos y comerciantes de la Vieja Capital de la provincia, existe una serie de maniobras que hace sospechar la existencia de negociados “poco claros” en el mercado de prendas La Saladita, que involucrarían al intendente local, Carlos Flores, personal allegado a éste, empresarios locales y dirigentes políticos y empresariales de Paraguay.En principio, los comerciantes locales se quejan por la “competencia desleal” que existe en la ciudad desde la instalación de este centro de distribución. “Al principio decían que iba a ser sólo para venta por mayor, pero cualquiera puede preguntar y consigue comprar prendas por unidad o por media docena de productos”, se quejó uno de ellos.Otro empresario del rubro dijo: “Yo estoy instalado a pocos metros de la plaza de la ciudad, pago alquiler, pago impuestos y vendo ropa legal; esta gente trae ropa de dudoso origen y nadie hace nada, la Municipalidad está metida porque gente cercana al intendente Flores tiene varios locales, otros organismos de control no controlan. Si vienen es posible que encuentren mercadería ‘trucha’, no puede estar pasando esto, salvo que estén intercambiando favores”, enfatizó.Los empresarios no quisieron dar a conocer sus identificaciones por temor a represalias debido a que “los que hablan mal del intendente en Candelaria la pasan mal, la gente tiene miedo de quejarse”. De acuerdo a la información recabada por este diario en charla con varios puesteros del mercado, hay grandes planes para ampliar el negociado e involucrar a poderosos dirigentes de Paraguay, del rubro empresario y político. Los planes apuntan a consolidar a La Saladita como centro de distribución de mercadería para varias cadenas de locales de venta de ropa de Paraguay, que actualmente se estarían nutriendo de La Salada de Buenos Aires.La intención es que, en lugar de buscar la ropa en el principal distrito del país, la busquen en Candelaria. Para ello se estarían entablando relaciones para poder traer la mercadería desde Buenos Aires y sortear la fiscalización de los organismos de control de Misiones, que están instalados en las rutas.Los administradores de algunos locales de La Saladita quieren evitar que los “sabuesos” le arruinen el negocio porque entienden que una vez empezado dejará muy buenos “dividendos” como para correr riesgos innecesarios. Además, dentro de los planes a mediano plazo se encuentra un proyecto (todavía no anunciado) con la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) para construir un puente de cargas en la costa de Candelaria, que una a esta ciudad con el departamento de Itapúa, en Paraguay. Con esta obra el negocio cerraría redondo, ya que las autoridades municipales de Candelaria tendrían injerencia en el control.Todo este armado preocupa a los comerciantes locales, que además se quejan porque tampoco se estarían respetando en los locales las condiciones de trabajo de los empleados. Hay locales que son atendidos por sus dueños, pero hay otros que tendrían empleados a los que pagan en negro menos de lo que establecen los convenios gremiales”, enfatizaron. Algunos númerosLa Saladita abrió sus puertas desde julio con unos setenta locales comerciales, cantidad que se prevé vaya creciendo hasta llegar a más de 200 comercios en la primera etapa, según confirmó su gerente. Está ubicada a pocos metros de la Municipalidad, en un predio que sería de la Comuna.Al principio abría solamente los días domingo, pero luego se agregaron otros días, de 6 a 18.Según el gerente, el 95% de los comerciantes que trabaja en la feria es de Misiones y un pequeño porcentaje, de Corrientes. La mayor parte de los productos y la mercadería que ahí se comercializan provienen de Buenos Aires en camiones que los traen directamente de las fábricas de producción.





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