PARÍS, Francia (Agencias). El presidente de Francia, François Hollande, intentó cerrar ayer la polémica surgida tras la deportación de la alumna kosovar Leonarda Dibrani con una solución de mínimos que permite el regreso de la joven en caso de que esta lo solicite, pero no el de su familia.La crisis gubernamental originada por su detención durante una excursión escolar la semana pasada y su posterior expulsión se vio alimentada por dos días de manifestaciones estudiantiles y por la necesidad de encargar un informe a la inspección general de la Administración para determinar si se cometió alguna infracción.Las conclusiones de ese documento, difundido públicamente ayer en la página web del Ministerio del Interior, establecen que la expulsión fue conforme a la normativa en vigor, pero que no debería haber tenido lugar en el marco escolar.Así lo destacó ayer Hollande en una breve declaración desde el Elíseo, en la que no criticó los motivos de la deportación pero sí la “falta de discernimiento” de su ejecución, y en la que apeló a “razones humanas” para avalar el regreso de la adolescente.Dibrani, de quince años, se dirigía con sus compañeros de clase y sus profesores el pasado 9 de octubre a visitar la ciudad de Sochaux, cerca de la frontera suiza, cuando fue detenida para, posteriormente, ser deportada a Kosovo. Y desde Mitrovica, donde reside desde que fue deportada con sus padres y sus cinco hermanos, dejó claro ayer que no va aceptar la oferta lanzada por el Presidente.




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